Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”. (Efesios 5:8)

La luz afecta en alguna manera y ejerce influencia sobre todo lo que toca. Ella fue creada para bendecir. Lo mismo es cierto de nosotras como Hijas de Luz e Hijas del Día. Fuimos creadas y comisionadas por Dios para influenciar y bendecir a otros. Los roles que como madres, esposas y siervas de Dios desempeñamos fueron diseñados estratégicamente por Dios con este objetivo en mente. La esposa para ser una ayuda idónea, la madre para instruir y nutrir a los hijos, y la sierva de Dios para ser una “Maestra del Bien”.

En un estudio reciente que se realizó con 10 mil personas se les preguntó sobre quien había sido la persona que había causado el mayor impacto positivo en su vida espiritual y la respuesta #1 fue “Mi Madre,” y la segunda fue “Mi Esposa”. Esto nos habla a claras voces del impacto de la mujer sobre otros. En Tito 2:3-5 encontramos un encargo para las mujeres cristianas. Dicho encargo lo podemos resumir en una sola palabra: INFLUENCIA. Así en el corazón de la labor de la mujer como madre, como esposa o como sierva de Dios, está el ser una mujer de influencia.

Ya sea de manera intencional o no, “siempre” estamos influenciando a otros. Por ende, alguien nos está mirando, nos está escuchando, nos está admirando, nos está evaluando y nos está siguiendo más de cerca de lo que tú y yo nos podemos imaginar. Sea en la iglesia, en nuestra familia, en el trabajo, entre nuestras amistades o en alguno de los lugares que frecuentamos, alguien tiene su mirada puesta en tí y en mí. Y esto además de ser inevitable, es en verdad maravilloso, excepto que debemos tener cuidado de estar dando un buen testimonio para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.

Al estudiar las diferentes mujeres de la Biblia; sean buenas o malas, nos podemos dar cuenta de que el común denominador de todas es: Su influencia sobre otros. La mayoría de estas mujeres ni eran ricas, ni gozaban de una posición de relevancia. Lo único relevante y sobresaliente que tenían era el Dios al cual servían. De igual manera, seas tú una persona famosa o conocida solo en tu casa, lo más importante y relevante que tenemos es al Dios que adoramos y el testimonio que por amor a él y las demás almas exhibimos. La influencia de mujeres piadosas bendice. Usemos la nuestra para:

  • Conducir a otros a Cristo
  • Dar un buen consejo
  • Animar
  • Persuadir, afirmar, convencer y encaminar

Amadas, conservemos una conducta casta y respetuosa (1P 3:1, 2), hablemos con gracia (Col 4:6) y demos un buen ejemplo conservando nuestra buena manera de vivir entre los gentiles para que en lo que murmuran de nosotras glorifiquen a nuestro Padre Celestial al ver nuestras buenas obras (1P 2:12). Y sobre todo, tengamos cuidado de los detractores y enemigos de la buena influencia (1 Co 15:33).

Oración: Padre, gracias por hacerme una lumbrera. Ayúdame influenciar y bendecir a los que están a mí alrededor. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Daría Todo, Face2Face – https://www.youtube.com/watch?v=-r1LqKa9WCY

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org