Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).

La obra de Dios ofrece mutiples oportunidades para servir utilizando nuestros dones y expresando nuestras habilidades. A través de los años he visto a muchos servir con devoción, otros con temor, otros con orgullo y otros aún de mala gana.

Es una bendición unirnos a la labor del ministerio, pero es un privilegio y honor aún mayor servir a Cristo. Existe una gigantesca diferencia entre servir a Dios y servir a los hombres.

Servir a Dios es una labor de amor y humillación que busca el mayor bien de los demás con la comprensión de que al hacerlo participaremos de los padecimientos de Cristo.

Servir a los hombres es participar de la obra del ministerio con orgullo, basados en nuestras habilidades, buscando nuestra propia gloria y reconocimiento, lucir nuestras destrezas, impresionar a otros, crear una plataforma, y lo que es de beneficio personal.

Quien sirve a los hombres tira la toalla cuando las cosas no van de acuerdo a sus expectativas o conveniencia. Estos abandonan el campo cuando las dificultades asoman, y pierden el interés cuando la causa que sirven deja poco lugar para el brillo personal y la opulencia del yo.

Debemos reconocer que ocupar un cargo o realizar una labor en la iglesia, no siempre equivale a servir a Cristo. Servir en el ministerio deja de ser una ofrenda y culto a Cristo desde el momento en que nuestros intereses o motivaciones son marcados por la auto-competencia, el interés personal, la fama, o el orgullo. Tristemente son muchos los que sirven por estas causas y son ellos los que entorpecen la labor en la obra, hacen tropezar a los santos, causan divisiones y dan un mal sabor al buen nombre del evangelio.

Amadas, Dios nos permita servir a Cristo primeramente, y por medio de él servir a los hombres.

Oración: Padre perdónanos por perjudicar a tu pueblo con celos ministeriales o intereses personales. Examina nuestro corazón y redargúyelo de motivaciones mezquinas. Que pueda servirte con pureza de pensamiento e integridad de corazón. Y que mi deseo por el crecimiento de los hermanos esté por encima de mis expectativas o deseos personales. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Servir A Cristo, MRivera – https://www.youtube.com/watch?v=NpekYuicciU

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