Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;..”  (Amós 5:4)

Hay épocas propicias que evocan un pensamiento o reflexión espiritual a nivel casi colectivo; la Navidad y Semana Santa, y en Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias.

Existen también circunstancias que nos motivan o urgen a pensar en lo espiritual; Una tragedia colectiva, un desastre natural, una enfermedad, la muerte de algún familiar o conocido, la división familiar, o alguna dificultad o hecho lamentable.

Y otros piensan en lo espiritual ante ciertas celebraciones o eventos de la vida; la toma de posesión de un gobierno, el día nacional de los difuntos, el nacimiento de un bebé, un bautismo, una boda, etc.

En la Biblia encontramos todo tipo de festividades, celebraciones y eventos de índole espiritual, tanto en lo familiar, comunitario, nacional y personal. Es bueno observar estas fechas y tenerlas grabadas dentro del calendario de cada nación. Pero es aun más importante el quehacer espiritual personal.

Existe un hecho históricamente trascendental que debe llevarnos rendidas cada día a los pies de Cristo. El himno lo expresa de esta manera:

Mi vida di por tí, mi sangre derramé. Por tí inmolado fui por gracia te salvé.

/Por tí, por tí inmolado fui ¿qué has dado tú por mí?/

Mi celestial mansión, mi trono de esplendor, dejé por rescatar al mundo pecador.

/Sí, todo yo dejé por tí, ¿qué dejas tú por mí?/

Reproches, aflicción, y angustia yo sufrí. La copa amarga fue que yo por tí bebí.

/Reproches yo por tí sufrí, ¿qué sufres tú por mí?/

Amada, ¿has considerado alguna vez estas preguntas? ¿Qué es lo que más valoras en tu vida; tu esposo, tus hijos, tu tiempo, tu trabajo, tu figura, tu estilo de vida,..? ¿Estarías dispuesta a considerar un tiempo diario con Cristo como el más bello e importante de tu día? ¿De las 24 horas que él te regala diariamente, le regalarías una? Ese tiempo te dará paz, fortaleza, gozo, descanso, dirección, riqueza espiritual y una comunión íntima con Jesucristo. Son los regalos de habitar en Su presencia, y es lo mejor que le puedes dar a él, a quienes te rodean y a tí misma.

Oración: Padre, perdóname por hacer de mi vida espiritual una religión y no una relación con Cristo. Hoy retomo las riendas de ella pasando 1 hora Contigo cada día. Eso no es nada comparado con todo lo que tú me has dado, y lo que resultará de ese tiempo en Tu presencia. Por Jesús, amén.

Alabanza: En Tu Presencia, En Espíritu y En Verdad – https://www.youtube.com/watch?v=7BcY6bB0yn8

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