Todo me es lícito, pero no todo conviene;..”  (1 Corintios 10:23)

En Estados Unidos existe lo que ellos llaman “tiendas de conveniencia”. Las mismas son pequeños negocios que tienen una variedad de productos en pequeñas cantidades como: artículos de primera necesidad; agua, huevos, arroz, pan, azúcar, café, y atún, entre otros. Pero también medicinas, meriendas, periódicos, revistas, helados, dulces, frutas, etc. A menudo estas tiendas son parte de las estaciones gasolineras con el fin de que los viajeros de paso y las personas en general puedan comprar “convenientemente”, algunos artículos de necesidad mientras echan gasolina. Estas tiendas se pueden equiparar a los pequeños negocios que encontramos a lo largo del camino en nuestros países latinoamericanos. Algunos le llaman colmado, bodega, vendutería, ventorrillo, parador, kiosko, etc.

Lo conveniente es excelente cuando salir del paso se trata, pues es algo que parece salir a nuestro encuentro y sacarnos de un apuro en un momento determinado. No obstante, estas tiendas no fueron diseñadas para abastecer nuestras compras a largo plazo pues no almacenan grandes cantidades, tienen una limitada variedad de productos y venden los artículos significativamente más caros que una tienda convencional o supermercado.

Igual sucede con nuestra vida espiritual. Lo conveniente es algo de consumo pasajero. No es lo pertinente y mejor para nuestra vida a largo plazo. Mientras lo conveniente; como la radio, televisión, redes sociales o internet nos pueden salir al encuentro, brindar alimento y sacar de un apuro cuando estamos confinadas a una cárcel u hospital, recluidas en un centro, enfermas, de viaje, o en el camino, las mismas no nos pueden nutrir, llenar y satisfacer a largo plazo. Esos medios no fueron diseñados para reemplazar y satisfacer, lo que reunirnos en la iglesia y gozar de la comunión personal con nuestros hermanos hará.

Amada ¡gloria a Dios! por las tiendas y los medios de conveniencia. Ellos tienen un lugar definido y cumplen una función importante en nuestras vidas. En determinadas circunstancias nos pueden bendecir y llenar un vacío momentáneo. Pero no son los medios provistos por la gracia de Dios para crecer, equiparnos y desarrollarnos saludablemente. Esa función solo la cumple, Su Cuerpo; la iglesia.

Oración: Gracias Padre por la manera en que los medios de conveniencia nos asisten y por las innovaciones que introducen, al permitirnos llenarnos de Tí do quiera que estemos. Entiendo que no deben desplazar Tu amada iglesia y mi responsabilidad de congregarme, servir y apoyarla fielmente, pues solo por ella murió Jesús. A él sea la gloria por siemrpe, amén.

Alabanza: Cantaré De Tu Amor, DMontero – https://www.youtube.com/watch?v=W3qGGTO16Dg

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org