“En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;  y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet”  (Lucas 1:39-40)

¡Gloria a Dios! Valió la pena el viaje de Nazaret a Judá. El recibimiento de Elisabet no pudo haber sido mejor. El encuentro se inició con un saludo afectuoso y un tiempo de adoración (v.42-55).

En medio de una situación especialmente difícil para María, ésta encuentra refugio y consuelo en el hogar y las palabras afirmadoras de esta Maestra del Bien. Elisabet; una mujer madura y avanzada en edad, le sirvió de mentora. Que bendición en medio del torrente de pensamientos e ideas que de seguro pasaban por la cabeza de María. Las palabras receptivas y sabias de personas espiritualmente sensibles hicieron la diferencia en la vida de esta joven.

Como en el caso de Rut y Noemí, Elisabet y María se mantuvieron unidas. Y es especialmente interesante que en ambos casos estas jóvenes prefirieran quedarse en compañía de damas mayores. Es de pensar que durante los meses del embarazo, tuvieron tiempo más que suficiente para compartir, meditar y prepararse, tanto emocional como espiritualmente para enfrentar la situación, que como conocedoras de las Escrituras ellas sabían que les habrían de sobrevenir. Sus conversaciones eran respetuosas, amenas y profundas (v.41-55), y ambas tenían un común y especial amor por la Palabra de Dios. ¡Que refrigerio más refrescante para sus almas y que compañía tan enriquecedora la una de la otra!

Existe un gozo especial cuando nos reunimos con el pueblo de Dios y más cuando nos reunimos con hermanas que nos comunican vida a través de su sabiduría y templanza. Mientras la joven recibió orientación, la mayor recibió asistencia. Si nuestras jóvenes están a la deriva, las mayores están desatendidas. Hagamos un balance y dividamos el trabajo para que podamos cuidar de ambos grupos.

Oración: Padre, gracias por el intercambio y la reciprocidad de bendición que experimentamos jóvenes y mayores al asistirnos. Ayúdanos a orientar sabiamente a las jóvenes, y ocuparnos de las mayores. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza Sugerida: Aquél Quien la Buena Obra Empezó, SGreen – http://www.youtube.com/watch?v=RPUDq_lalK

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