Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros.”  (Salmo 90:17a)

El dolor, el fracaso, la ira y el orgullo pueden endurecer nuestro corazón y alejarnos de Dios y la familia de la fe.

Algunas endurecen el corazón al sufrir pérdidas, algún desengaño o por las dificultades que les trae la vida. Nos puede tomar varios años y a otras casi una vida, para sanar y volver a la fe.

No obstante es importante saber que Dios conoce nuestra condición y se compadece brindándonos su misericordia y consolación constante mediante las oraciones de Su pueblo, nuestros familiares y los diferentes medios o circunstancias que nos hablan de Su amor.

Amada, si hoy tu corazón está herido, confuso o consumido por el enojo, ven a Jesús. En él hay abundancia de paz, amor y fortaleza.

Permítele hoy al Señor penetrar en tu corazón, sanar tus heridas y mostrarte un camino más excelente que cargar todo el bagaje que guardas en el.

Tu corazón debe ser un manantial de vida y gozo, y no un ataúd de desdicha.

Oración: Padre intercedo por mis hermanas y las diferentes situaciones que cargan su corazón. Te ruego que ellas puedan acercarse nuevamente a Tí y experimentar la vida y restauración que Tu dulce amor le puede brindar. Libéralas de todo mal sentimiento y trae a sus pensamientos Tus favores y promesas. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Sumérgeme, JARomero – https://www.youtube.com/watch?v=taENjQXJbl8

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