Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios”. (Deuteronomio 26:10)

A menudo buscamos muchos argumentos y nos queremos convertir en teólogas cuando de dar se trata. Unas preguntan si es una práctica neotestamentaria el diezmar, otras si ofrendar, y otras ¿cuánto es dar conforme el Señor nos prospera? Agitadas discusiones se sucitan cuando a las personas se les toca el bolsillo. Pero el problema real no es la medida que la Palabra de Dios establece, sino la condición de nuestro corazón. Bajo la ley y en un sistema deficiente, en Deuteronomio 26:1-15 vemos que el pueblo era instruído:

  • En primer lugar a dar de sus primicias o primeros frutos o dividendos a Dios
  • Segundo, debía darle lo mejor de sus primicias
  • Tercero, no era la responsabilidad del sacerdote pedirla, sino de cada persona presentarse y entregar su ofrenda de manera voluntaria
  • Cuarto, debía recordar las bendiciones y misericordias de Dios a su favor, al presentar sus ofrendas
  • Quinto, sus ofrendas debian ser una respuesta de agradecimiento al favor de Dios en sus vidas
  • Sexto, debía dejarla en Su presencia y adorarle
  • Séptimo, su adoración debía ser una expresión alegre por todo el bien que Jehová le había dado en lo personal y en su casa u hogar
  • Octavo, en ocasiones debían hacer dádivas personales a los necesitados; siervos de Dios, extranjeros, huérfanos, y viudas
  • Noveno, todas “sus” pertenencias debían estar consagradas a Dios para la bendición de los suyos
  • Décimo, no debían dar un uso común, vil ni pecaminoso a las cosas que Dios en su gracia les había concedido, sino un uso honroso conforme él les había mandado en Su Palabra

Amadas, cuando nuestro corazón está correcto delante de Dios, dar a él y su reino no será un problema teológico, sino una respuesta de adoración. ¿Has enumerado sus favores… cuán agradecida estás de él?

 Oración: Padre gracias porque Tu gracia supera en todo a la ley. Que podamos darte siempre las primicias y no las sobras, pero sobre todo que podamos darte conforme a la medida en que reconocemos que Tú nos has bendecido. Alista nuestras manos y nuestro corazón para dar con generosidad y ayudar a Tu pueblo en necesidad, como Tú has hecho “repetidamente” con nosotras. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Buen, Buen Padre – https://www.youtube.com/watch?v=C6jT_iRFWm8

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