Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”  (Mateo 11:28).

¿Atribulada, deprimida, desanimada, dolida, desamparada, hambrienta, preocupada, desilusionada, angustiada, enojada, confundida, extenuada,.. ? El Señor te invita a venir a él.

El corazón como centro y asiento de las emociones es muy importante. La Biblia dice que de él mana la vida y habla la boca, pero que también es engañoso y perverso más que todas las cosas (Pr 4:23, Lc 6:45, Jer 17:9). Los pensamientos del corazón tienen la capacidad de agitarnos o aquietarnos, de afianzar nuestra esperanza en Cristo o de relegar nuestra suerte a las circunstancias.

Resulta dramáticamente asombrosa la quietud de corazón, la claridad de pensamiento y la calma de carácter que Jesús, siendo cien por ciento hombre exhibió. Fue la misma que exhibió Moisés, Pablo y Juan. La confianza en Dios era el denominador común en la vida de estos hombres. Ellos estaban persuadidos que cada aspecto de su vida estaba en manos del Dios que siempre tiene un plan y que hace que todas las cosas obren para bien.

Vivir bajo esta convicción les permitió obedecer y confiar en Jesús, aun en medio de la más terrible adversidad. Pero les permitió también mantener la calma y guardar silencio, sin impacientarse y cuestionar el tiempo y las motivaciones de Dios.

¡Que maravilla ha de ser vivir bajo la plena convicción de que Dios nos ama y tiene el control absoluto de nuestra vida! Nuestras preocupaciones disminuirían y nuestros cuidados personales desaparecerían, sabiendo de que si él cuida de las aves, cuidará también de mí (Mt 6:26).

Oración: Gracias Padre porque tal es el amor y el cuidado que tu tienes de mí. Ayúdame a vivir persuadida de esta realidad, porque es la verdad. Tú eres fiel. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Mi Trabajo Es Creer, MYaroide  – https://www.youtube.com/watch?v=hJDGlwFhRuA

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