La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: “Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fielal Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.” (2 Reyes 4:1)

Esta joven mujer estaba desesperada. Luego de la muerte de su esposo su situación económica era apremiante. Sin embargo, recordó que había un profeta conocido en la ciudad, maestro de su fenecido esposo que tal vez tendría la respuesta a su problema. Resuelta, a él se dirigió con su solicitud. La señora recurrió a la persona correcta. Dicen que la mitad de la solución de un problema se encuentra en la forma en que lo planteemos.

A propósito de esta lectura, recuerdo un fragmento de un viejo escrito cuyo autor desconozco, que dice lo siguiente: “Una pelota de baloncesto en mis manos vale unos $19.00…Una pelota de baloncesto en las manos de un jugador profesional vale millones. Todo depende de en manos de quien esté el asunto”.

Una honda en mis manos es un juego de niños… Una honda en manos de David es el arma de la victoria del Pueblo de Dios. Todo depende de en manos de quien esté el asunto.

Dos panes y cinco peces en mis manos son un par de sándwiches de pescado…Dos panes y cinco peces en manos de Jesús son el alimento para miles. Todo depende de en manos de quien esté el asunto.

Unos clavos en mis manos pueden servir para construir una jaula. Unos clavos en las manos de Jesucristo producen la Salvación de toda la humanidad. Todo depende de en manos de quien esté el asunto.

Como humanas que somos, tendemos a poner nuestras situaciones apremiantes en manos de amigos, hermanos, consejeros y otros seres humanos que nos darían una respuesta o solución limitada. A veces lo hacemos peor y nos damos por vencidas desde el principio.

Dios está esperando que pongamos en sus manos nuestras angustias y problemas. De igual manera espera que pongamos en sus manos aquellas decisiones, planes, proyectos y sueños. El dice en su Palabra: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo” (Sal 55:22). De la misma forma también nos dice la Palabra que “Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios” (2 Cor1:20).

La decisión es nuestra. La solución… “en manos del Señor!”.

Oración: Padre, perdónanos cuando en nuestra torpeza olvidamos que eres Tú el único a quien debemos llevar nuestros problemas. Gracias porque en Tu Palabra nos recuerdas que esperas que Te consideremos y pongamos en primer lugar como Aquél que todo lo puede. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Alabanza: El Señor Es Mi Pastor, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=gb5wl_ZTW38

Larissa Sosa para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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