“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio” (Salmos 62:8).

Una de las más grandes incertidumbres es vivir en medio de la dificultad sin aparente respuesta de Dios a nuestras oraciones. ¿Cuántas veces hemos orado por un motivo que para nosotros es impostergable y solo recibimos silencio de parte de Dios? Oramos pero Dios permanece en silencio. Pedimos ayuda y él parece ignorarnos.

La voz de Dios puede ser fácilmente silenciada por nuestro enojo o por nuestro errado conocimiento acerca de quien él es, de cómo actúa y que planes tiene para nuestra vida. El anhelo más intenso del Padre es que habitemos en sus atrios, por lo que muchas veces al suspender su voz nos seduce a que nos mantengamos más en su presencia de una manera que normalmente no lo haríamos, pues la necesidad exterior enciende la interior.

Confiar en Dios cuando él permanece en silencio es aprender a depositarle nuestras cargas, confiando que él tiene el poder para solucionar nuestro problema y que lo hará de la manera y en el tiempo que mejor nos conviene.

Definitivamente… Si, podemos confiar en Dios, aún cuando él permanece en silencio. No siempre entenderemos sus caminos pero podemos estar absolutamente convencidas de que podemos descansar en él. Recuerda que Dios siempre responde… incluso cuando calla.

Oración: Soberano Dios, dame la sabiduría necesaria para escucharte en medio de mi dificultad y la paciencia para esperar en Tí. En Cristo, Amén.

Alabanza: Paciente Esperé a Jehová, Peregrinos – http://www.youtube.com/watch?v=lBLSJrFp7OY

Jeanette Lithgow para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org Originalmente publicada 8/24/13