“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. (Salmo 1:1-3)

El Salmo 1 comienza con el pronunciamiento de una bendición para el creyente. ¡Qué refrescante y edificante es empezar el día con la bendición de lo alto, del Padre de las luces! No existe otro libro que pueda garantizarnos un camino de bendición y verdadera felicidad como lo hace la Palabra de Dios. El Salmo 1:1-3 en completa armonía con Apocalipsis 1:3 y Josué 1:8 describe al creyente que medita, se apropia y obedece la Palabra de Dios como bienaventurado, feliz, dichoso y próspero.

Resulta interesante que el énfasis de la bendición de meditar en la Biblia esté justo al principio del Salmo 1, Apocalipsis y Josué. Con toda seguridad, nos indica el papel clave que juega la Palabra de Dios en nuestras vidas.

El Salmista, resalta la relación del creyente con la Palabra en términos de “deleite”. Tomando prestado términos culinarios deleitarse es degustar, saborear, disfrutar, llenarse, sentir placer y satisfacción. Y “día y noche” conlleva la idea de una lectura constante, consistente y regular de la Palabra de Dios. Colosenses 3:16 por su parte, nos manda a que “la Palabra de Cristo more en abundancia en nosotras”.

Pero “la meditación” que sugiere el Salmista de la Palabra de Dios, no es la consiste en vaciar la mente y entrar en trance; sino más bien todo lo contrario; consiste en llenar y saturar, la mente y el corazón, con la Palabra de Dios. La meditación es a la lectura, lo que la digestión a la comida.

Amadas, la verdadera prosperidad viene como consecuencia de prestar atención y obedecer la Palabra de Dios. El Salmista lo expresó en el Salmos 119:11 diciendo “en mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra Ti”. La Palabra atesorada en el corazón produce un efecto en la conducta. Y el Proverbista sostenía en Proverbios 1:7 que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.

Finalmente, la figura que la Biblia utiliza para ilustrar y demostrar el efecto y la bendición que resulta de deleitarnos y meditar en la Palabra de Dios es: un árbol plantado junto a corrientes de agua. El agua es: “La Palabra” y el árbol: “nosotras”.

  • Estar Plantado: sugiere firmeza y crecimiento en nuestra vida espiritual
  • Las Corrientes de Agua que es la Palabra de Dios, sugiere:
  1. – Nuestra fuente de alimentación continua
  2. – La frescura del alimento, y
  3. – El efecto de la Palabra en nuestra vida

2 Pedro 1:19 dice que: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

Oración: Gracias Señor porque la promesa de Dios según el Salmo 1 y 19:11 aquí; es prosperarnos, y allá; galardonarnos por guardar y obedecer la Palabra. ¡Qué bienaventuradas!

Alabanza: Te Seguiré, YGudini – https://www.youtube.com/watch?v=-ui-FgddqpE

Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org -Publicado originalmente 8-11-2012

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