Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca“. (Filipenses 4:5)

Cuenta la historia que en Noruega, un obrero que trabajaba en el área de productos congelados quedó atrapado en un cuarto frío. Intentó abrir la puerta pero no pudo. Llamó, llamó, tocó y tocó pero nadie lo escuchó, por el grosor de la puerta. Ya tenía 5 horas y empezaba a presentar síntomas de hipotermia. Pensó que moriría. Entonces de repente, se abrió la puerta. El portero le abrió la puerta y le rescató.

Posteriormente le preguntaron al portero que ¿cómo sabia que él estaba allí? El contestó: “tengo 37 años trabajando aquí. Las personas entran y salen y nunca me saludan. Solo él me dice ¡buenos días! cuando entra, y cuando sale siempre me dice: hasta mañana. Es el único que día tras día me saluda. En el día de hoy cuando llegó, como siempre me dio los buenos días, pero al salir, no tengo registrado que me saludara. Así qué entendí que no había salido. Por lo tanto salí a buscarlo por todas partes y lo encontré aquí”.

¡Por sólo un saludo se salvó! ¿Cuánto se ha perdido el saludo en este tiempo? Nos pasamos por el lado una de otras entretenidas con el celular y ni cuenta nos damos que otros están ahí.

Nuestro Padre Celestial en su palabra nos manda a saludar. En Filipenses 4:5 dice: “que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca“. En Romanos 16:16 dice: “Saludad los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo“. Vemos aquí, que nosotras como miembros de la iglesia de Cristo no podemos ni debemos descuidar este mandato de Dios tan importante, para la relación y unidad del cuerpo de Cristo que es la iglesia. Decía una hermana: “Saluda cuando vayas subiendo, pues es posible que te encuentres esa persona cuando vengas bajando”.

Acostumbrémonos a saludar, pues esa pequeña atención nos puede ganar la simpatía de muchos y el corazón de otros para Cristo.

Oración: Amado Padre Celestial, ayúdanos a obedecer tu Palabra. Que seamos ejemplo de gentileza y amabilidad para con todos, y especialmente nuestras hermanas. En el nombre de Cristo, Amén.

Alabanza: No Hay Paredes, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=iwX00bEGFfY

Carmen de Corniel para Maestras del Bien ©2017 -Originalmente publicado 9/29/2013