“Jehová está en medio de ti, poderoso, Él salvará, se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

Una mujer se sintió indispuesta y fue llevada urgentemente al hospital. Allí le diagnosticaron un tumor que debía ser extirpado con urgencia. Su esposo, capitán de pesca estaba en el mar. Todavía tenían que pasar dos meses para que regresara a casa. Cuando recibió el aviso de la gravedad de su esposa, solicitó a la empresa el relevo en su puesto y vino en cuanto pudo para estar al lado de ella en el hospital. Cuando fue dada de alta, alguien le comentó: Seguro que todos estos días pasados juntos os habrán servido para conversar largamente ¿verdad? No –dijo ella– fue el tiempo en que menos hablamos, pero nunca mi esposo me dijo que me amaba mejor que con su silencio emocionado, mientras permanecía continuamente a mi lado.

Ocurre así con el versículo de hoy. Es un texto muy conocido, incluso se canta en muchos lugares, pero, posiblemente en medio de los conflictos y dificultades de la vida, pase desapercibido en la riqueza alentadora de su contenido. ¡Qué impresionante versículo! ¡Qué dimensión y que extensión! Primero está la enorme sorpresa: El Señor en medio de Su pueblo, en toda Su majestad y gloria. Su presencia es suficiente para alentarnos e inspirarnos paz y esperanza. Todos los tesoros de Su infinito poder están con Él, y Él está con nosotros. Situado en medio ocupa el lugar de honor, pero también equidistante de todos los Suyos. Ninguno está más lejos de Su poder o más distante de Su comunión. Él en medio pone a nuestra disposición todos los recursos de gracia y los hace llegar a cada uno conforme a Su sabiduría y provisión. No sólo tenemos Su presencia, sino que desde el lugar en que está se ocupa de la salvación Siempre está salvando, salva a los perdidos y nos salva a nosotros cuando estamos en inquietud y angustia. De esto toma el nombre Jesús: “Porque Él salvará a su pueblo”. Está en el centro de nuestra vida, por tanto, no tenemos que temer a ningún peligro. Ningún dardo del maligno podrá alcanzarnos porque Él nos rodea para protección.

Este es el testimonio de mi experiencia personal en la vida. Cuando estaba en lugar donde no podía hacer pie, Él se puso como Roca de los siglos donde puede afirmarme. Cuando las lágrimas inundaban los días y el llanto me hacía estremecer en las noches, vino a mi encuentro enjugando mis lágrimas y alentando mi corazón. Porque es amor, no deja de amarnos. Es tanta la dimensión de su cariño que guarda silencio para que nosotros lo experimentemos, no con palabras, sino con hechos. Viene hoy a nosotros con amor, para restaurarnos y darnos esperanza. Pero aún encuentra un tema para entonar una canción sobre Su amada. Nosotros somos para Él Su amor, Su gozo y Su canción. Dios canta una canción sobre Sus elegidos. Es el testimonio de miles de creyentes durante siglos. Bien podemos pedir ahora que, por Su inmenso amor, nos enseñe a amarlo a Él y a regocijarnos en Él.

Oración: Padre, gracias porque mientras lo hacemos podemos alabarte con nuestro cántico de gratitud y con el salmo de nuestra vida, diciéndote: Te amo, porque Tú me amaste primero. Por Jesús, amén.

Alabanza: Si Te Tengo A Ti, https://www.youtube.com/watch?v=yQR7z0BqSLY

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