“Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyuntas” (Nahum 1:13)

Inesperadamente una enfermedad causó la muerte de un hermano. La situación de su esposa se hizo muy difícil. Cada día estaba más entristecida. Ante la grave situación anímica que presentaba, el pastor de la iglesia le pidió que le contara como era un día en su vida. La hermana se la contó y entre otras cosas le dijo que cuando llegaban los momentos en que se sentía sola, abría el armario donde tenía guardada la ropa de su esposo, se abrazaba a ella y lloraba intensamente. El pastor le dijo: “Tienes que deshacerte cuanto antes de la ropa de tu esposo si quieres superar tu situación personal”.

Esto nos ocurre muchas veces, nos aferramos a las situaciones que se producen en nuestras vidas y deseamos estar atados al pasado, haciéndonos seguir bajo una abrumadora carga anímica que nos destruye. Por eso Dios nos da esta promesa de liberación. El texto dice que quebrará el yugo que está sobre nosotros. Un instrumento que se sujeta al cuello de un animal para que unido a otro lleve una carga. Toda carga que no es compartida con Cristo es agobiante. La Biblia nos enseña a entregar las cargas al Señor para encontrar descanso, como Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt 11:28). Las coyundas son las ataduras con que se ligan quienes están bajo el yugo. Si éste está relacionado con la carga, la coyunda lo está con una situación que no se quiere dejar. Muchas veces éstas nos sujetan a las situaciones del pasado. Eso que se produjo en el tiempo, que ya ha ocurrido y que es irremediable, se hace tan querido que no lo dejamos, como si reteniéndolo fuese posible recuperar lo perdido o como si superándolo se cometiera una grave ofensa o una manifestación de insensibilidad. De ese modo solo podemos experimentar angustia y dejar de sentir las muchas bendiciones que Dios pone en nuestras vidas cada día.

Él promete remediar esta situación: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas”. Esto es lo que Dios quiere hacer en tu vida. No se trata de quitarte el yugo de modo que pueda ser usado otra vez para que lleves otra carga; promete quebrantarlo, para que nunca más se utilice. Los mismo con las coyundas, no serán simplemente desatadas, sino rotas, inutilizándolas definitivamente. A veces pensamos que una prueba es una experiencia de sufrimiento que debe ser mantenida, y que salir de ella no es asumir lo que Dios permitió, pero Él quiere que sientas la maravilla de la liberación que puede darte, cuando Él las rompe. Debemos entender que el pasado no puede recuperarse, y que tratar de vivir en él solo impide disfrutar del presente y amargar el futuro. No intentes mantener el sufrimiento, recuerda que la perla es el nácar que envuelve la arena para que deje de hacer daño. Permite que Dios envuelva con Su gracia lo que te está haciendo daño. Deja que cumpla Su promesa y quebrante ahora tu yugo y rompa tus coyundas. Haz tuya la promesa para que seas libre de tus cargas y disfrutes plenamente de Su paz.

Oración: Señor, hago mía Tu promesa y Te entrego mis cargas. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Mi Yugo Es Fácil, Peregrinos y Extranjeros – https://www.youtube.com/watch?v=jRejxaT6fqI

Samuel Perez Millos – Ministerio Aliento para Maestras del Bien ©2017 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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