Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis”. (Mateo 24:44)

Recientemente el estado de la Florida estuvo bajo la inminente alerta de un Huracán de categoría 5. Los noticieros realizaron una labor titánica cubriendo formidablemente 24/7 todo la trayectoria del mismo. Desde tips hasta las medidas preventivas mas rigurosas fueron ofrecidas de manera constante; día, tarde y noche por la televisión, la radio y todos los medios sociales. Muchas compañías ofrecieron servicios gratuitos de internet, otros abrieron sus puertas para brindar albergue, otros dejando a sus familiares atrás se expusieron a peligros para ayudar a desconocidos, y otros donaron desinteresadamente su tiempo.

Los vuelos se suspendieron, las obras se pararon, los comercios cerraron sus puertas, las comunidades se unieron, y los amigos y familiares se reunieron bajo un mismo techo y un mismo sentir. Las iglesias proclamaron ayuno y oración constante, las redes de comunicación telefónica se abarrotaron y aun los amigos y familiares mas distantes se hicieron solidarios y presente de algún modo, por la magnitud de este fenómeno natural. Todos los ojos estaban sobre el estado.

Pero algo mas… las personas hicieron lo indecible por asegurar sus pertenencias, el fervor religioso aumentó astronómicamente, y otros, literalmente millares, huían por su vida rumbo a otras localidades y estados mas lejanos. Afortunadamente los meteorólogos; estudiosos y previsores de las condiciones del tiempo, nos dieron suficiente aviso para que todo el Caribe, la Florida y los estados aledaños se prepararan con tiempo.

Estar en medio de todo esto me permitió presenciar:

  1. La amenaza constante y real bajo la cual estuvo todo el estado
  2. La urgencia que mostraron las meteorólogos como vaticinadores y voceros del mal tiempo
  3. La diligencia con que actuaron las autoridades para coordinar y ejecutar las estrategias preventivas
  4. La atención y responsabilidad con que la ciudadanía acató el llamado de la hora
  5. La unidad y ayuda mutua entre los ciudadanos

Este suceso me hizo pensar en la inminencia de la venida del Señor, la necesidad de estar prepraradas, la amenaza de la pérdida eterna que corren y sufrirán las almas sin Cristo, la urgencia que debe mostrar la iglesia en la evangelizacion, la diligencia con la que deben coordinar y actuar los líderes en pro de los perdidos, la responsabilidad con que cada creyente debe asumir su llamado, la unidad que deben mostrar las iglesias entre sí, y la ayuda mútua y servicio desinteresado que debe caracterizar la vida de los cristianos.

El paso de un huracán es otro de los tantos medios que Dios utiliza como llamado de alerta para que la iglesia de las regiones a su paso den prioridad a la predicación del evangelio, re-enfoquen la mirada, re-definan sus ministerios, re-orienten sus programas, afinen su evangelismo, sean entendidas de los tiempos, y den gracias por la alerta que a tiempo y fuera e tiempo Dios nos hace para regresar a la razón de la existencia, misión y ocupación de Su cuerpo; la iglesia, en este mundo.

Oración: Padre ¡gracias por Tu llamado de atención! Perdónanos por perdernos en programas que no avanzan Tu programa de redención. Que los días en casa nos hayan servido para reflexionar y elevar la mirada por encima de lo terrenal, y redescubrir el propósito y llamado que le estás haciendo a Tu Iglesia. Ayúdanos a realizar un alto en las actividades mundanas a la luz de Tu pronta venida. Que como iglesia mostremos una mayor preocupación y diligencia por el destino del pecador, al tomarlo con urgencia y seriedad sabiendo que tu venida es inminente. Gracias por enlistarme en el ejército que realiza la labor más noble y trascendental de la historia. Por Jesús, amén.

Alabanza: Tienen Que Saber, SGreen – https://www.youtube.com/watch?v=UzQHv447NyA

 Violeta Guerra para Maestras del Bien ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

 

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