Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder. Afirmó también el mundo, y no se moverá. Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente. (Salmos 93:1-2)

Cuando nos detenemos a pensar en la magnitud del Dios en el que hemos creído y al que servimos, es imposible evitar que explotemos en adoración. ¡Nuestra mente no puede alcanzar a comprender tal magnificencia y poder!

Él es eterno, todopoderoso, majestuoso e infalible, Dios de los cielos, Rey soberano de todo lo que existe. Entonces, ¿por qué tiembla tu corazón si ese Dios es quien te sostiene? Todo el universo se mantiene en pie porque Él lo sustenta con su diestra poderosa, ¿no podrá hacerlo con tu vida?

Si comparamos nuestras necesidades y situaciones difíciles con la majestad del soberano Creador, no existe razón alguna para preocuparnos. Jesucristo ha prometido que si le entregamos nuestras cargas, él las llevaría y nos daría descanso (Mateo 11:28).

¿Cómo es que nos empeñamos en seguir llevando tan pesada carga sobre nuestros hombros?

Descansa en Sus tiernos brazos, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7)

Oración: Majestuoso Dios, reconozco mi incapacidad para sobrellevar tan pesada carga. Te entrego todas mis angustias y ansiedades a Tí, el Todopoderoso y Gran Yo Soy. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Medley; Es Exaltado, Majestad, Cuan Grande Es El, SGreen – http://www.youtube.com/watch?v=IOSY_RK8ioo