Venid, aclamemos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. (Salmos 95:1)

Que siempre haya un cántico de alabanzas en nuestros labios. ¡Cada día hay nuevos motivos para adorarle y exaltar Su Nombre!

Observa detenidamente un día de tu vida. Al levantarte puedes glorificar a Dios por un nuevo amanecer lleno de nuevas oportunidades para ti. Al ir de camino hacia tu lugar de trabajo o de estudio, puedes exaltarle por la hermosura de su gran creación y por su cuidado amoroso. Mientras estás fuera de la casa, adoras a tu Señor con cada palabra, con tu actitud hacia los demás, con tu manera de actuar. Al regresar a tu hogar, puedes entrar alabando el nombre del Altísimo por un día lleno de bendiciones y oportunidades para mostrarle al mundo cuán agradecida estás por sus bondades.

No te puedes ir a la cama  sin antes rendirte en adoración hacia Aquél que transformó tu tristeza en alegría, trajo palabras de aliento, guió tus pasos para que tuvieras ¡un extraordinario día en Su presencia!

¿Se te acabaron los motivos para alabarle? Sólo tienes que volver a levantarte e iniciar un nuevo día, siempre habrá mil motivos para alabarle. ¡Aleluya!

Oración: Altísimo Señor, pon en mis labios un cántico de alabanza hacia Tí Permíteme advertir tu mano obrando en cada instante de mi vida para que Te glorifique y Te exalte con un corazón sincero y agradecido. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Tu Eres Mi Respirar, BLEST – http://www.youtube.com/watch?v=X7XI9Ucs1rY