Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” (Jeremías 18:4)

¿Te encuentras en ese momento cuando todo se está derrumbando en tu vida? Intentas realizar diversas tareas, pero en cada paso sólo hay tropiezos. Cada día es una batalla en los estudios, en el trabajo, en el hogar. Sólo encuentras mil y una dificultades en el camino. Sientes que todo lo que tocas, por alguna razón, se desmorona.

En situaciones como ésta solemos preguntarnos dónde está Dios, ¿qué espera para socorrernos?

Amada, debes comprender que eres una vasija en manos del alfarero. Es necesario que sean desechas todas aquellas habilidades que crees tener, que seas despojada de todo aquello en lo que dependes, que todos tus pedazos queden en el suelo. Donde lo único que te quede sea DIOS.

En ese momento el paciente Maestro de Galilea recogerá tus pedazos y hará de ti una nueva vasija, más parecida a la imagen de Cristo:

♦ con unos labios que se complazcan en alabarle y anunciar sus maravillas. (Sal.51:15) ♦ con un corazón que sólo busque agradarle.  (Is.38:3; 1Ts.2:4)) ♦ con unos pies que vayan en pos de lo santo. (Prov.4:26) ♦ con una mente que medite continuamente en Sus mandatos. (Sal.119:148) ♦ con unas manos que se extiendan al necesitado. (Prov.31:20; Deut.15:8; Mt.5:42)  ♦ con los ojos puestos en Jesús (Heb.12:2)  

Oración: Divino Alfarero, toma mi vida en tus manos y haz la vasija que quieras; me entrego por completo a Tí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Alfarero, RGonzález – http://www.youtube.com/watch?v=9yJ8CYzXVSY