El evangelio de Mateo jamás sería un libro número uno en ventas. Empezar con una genealogía lo descartaría al instante. Sumado a esto, tienes varios “errores” fundamentales, entre ellos dos muy importantes:

  • El sujeto de la genealogía (Jesucristo) no tiene parentesco sanguíneo con el ultimo de la lista; José
  • La inclusión de 5 mujeres

¿Qué hacen esas mujeres ahí?  Israel era patriarcal, y la genealogía de Lucas no contiene mujeres; José ocupa el lugar de María. ¿Qué hacen entonces en la genealogía de Mateo?

Cada una tiene una vida cuestionable y una cola que pisar:

  • Rut, procede de los Moabitas, un pueblo idólatra
  • Tamar, tiene una moral de intriga sexual   
  • Rahab, una prostituta
  • Betsabé, una adúltera
  • María, una soltera embarazada

Interesantemente la esperanza de la redención fue prometida en Gn 3:15 de la simiente de la mujer, cuando contrariamente se considera que “la semilla”,  es la contribución del hombre.

Hum… siendo la semilla de la mujer la esperanza de salvación de la humanidad, la inclusión de la mujer en la genealogía, empieza a tener algo de sentido.

Por otro lado, en una sociedad eminentemente patriarcal, empezamos a ver algunas pinceladas de la gracia de Dios, mediante la cual todos tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre (Efe 2:18).

Pero, algo más… los hombres en la vida de cada una de estas mujeres le habían fallado. No las honraron debidamente. No obstante ellas perseveraron heroicamente, aferrada a la fe y promesas del Salvador. El resultado: ¡Vieron la gloria de Dios! pues Dios honra a los que le honran (1Sam 2:30).

Dios nos honró desde el principio ya que creadas a Su imagen, nos ha hecho partícipe de su plan redentor, de Sus favores y misericordias, y de la herencia con los santos en luz.

Amadas, el triunfo de cada una de estas mujeres, amén de ser el triunfo de Dios, es también el triunfo tuyo y mío. Mujeres maltratadas, abusadas y menospreciadas, se aferraron a Dios y arriesgaron todo,  resueltas a sacar lo mejor de la vida para el bien de sus hijos, familia y la gloria de Dios. “Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados” (Sal 34:5). “Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado”(Ro 10:11).

Oración: Mi Dios y Rey, gracias por honrarnos, cuidarnos y cumplir todas Tus promesas. Gracias porque Tu no desechas un corazón contrito y humillado. Fortaléceme en medio de mi situación para que no desfallezca. Te necesito. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Tu Misericordia, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=42K6g_OrWBU