Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros (Colosenses 3:8, 12-13).

Amada Maestra del Bien, cuán difícil se nos hace tener control sobre la ira, el enojo, las palabras deshonestas. Todo esto forma parte de nuestra vida cotidiana. Dentro del templo somos capaces de controlarlas, pero en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle, donde no hay cristianos cerca, ¿nos controlamos?

Esto sucede porque hemos estado haciendo un esfuerzo personal para mantener una buena apariencia frente a los hermanos de la iglesia, no frente a Dios que está en todas partes.

En el v.8 Dios nos manda a dejar malas prácticas. En su inmensa misericordia, nos provee más adelante (v.12-13) las herramientas para vencerlas.

Propongámonos, de hoy en adelante, no andar desarmados; sino vestirnos como lo que somos “escogidas de Dios, santas y amadas”. Cuando la misericordia, la benignidad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia sean nuestra vestimenta, aquellas otras prácticas no tendrán cabida en nuestro andar diario. Soportarnos y perdonarnos unos a otros será un deleite, tal como Cristo hizo con nosotras.

Oración: Misericordioso Señor, entréname para aprender a utilizar estas valiosas herramientas que nos has provisto para vencer malas prácticas en mi diario vivir.

Alabanza Sugerida: Me Entrego a Tí, ABosque – http://www.youtube.com/watch?v=1W1uRUxZIRQ

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