“A mi esposa le da asco mi aliento; a mis hermanos les resulto repugnante”  Job 19:17

Cuando nos casamos repetimos sin pensar, la profundidad de lo que estamos diciendo en los conocidos votos matrimoniales… “Yo te acepto a tí como mi esposo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe”.

La vida de Job estuvo acentuada por el dolor y la enfermedad. Dios permitió que Satanás no solo le quitara todas sus posesiones, que murieran todos sus hijos, sino también que su salud fuera quebrantada. Job fue herido con una enfermedad maligna, una sarna que lo atacó desde su cabeza hasta los pies; su carne se vistió de gusanos, dormía entre cenizas, se puso tan delgado que su piel se pegó de sus huesos y su aliento era horrible. ¡Qué cuadro más aterrador!

Su situación era tan terrible que sus amigos comenzaron a aborrecerle y peor aún, su esposa, su compañera,  comenzó a despreciarle a medida que empeoraba. Ella en vez de ayudarle en momentos tan dolorosos, la Biblia dice que el aliento de su esposo le daba asco.

El matrimonio es un pacto sagrado hecho ante la misma presencia de Dios. Amar a nuestra pareja cuando todo es prosperidad, cuando hay salud y bienestar es muy fácil, ¿mas cuán difícil es amarlo cuando no todo sale bien, cuando llegan las enfermedades, cuando la belleza se ha esfumado, o cuando el vigor de la juventud ha desaparecido?

Cuando amamos bajo cualquier circunstancia a nuestros esposos, con gestos de amor, con detalles, con respeto y dedicación, confirmamos ante Dios el pacto que hicimos al casarnos, y estamos a la vez  diciéndole al mundo que el matrimonio funciona, que es valedero y que este amor sacrificial demuestra también el pacto de Dios hecho con nosotras.

En todo momento debemos de ser la compañera fiel que nuestros esposos necesitan. Con el tiempo lo único que quedará en una pareja, aparte de los recuerdos, es el vínculo de fraternidad, de amistad y de amor filial que cosechemos.

Recuerda que tu compañero es tu amigo fiel para compartir tus planes, esperanzas angustias y alegrías.

Oración: Amado Señor,  pon en el corazón de toda mujer cristiana amar a sus maridos como a ellas mismas, en todo tiempo y en toda ocasión. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Enamorados, Tercer Cielo – http://www.youtube.com/watch?v=3yjQ0PouZNs

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