Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7:13-14).

Solo dos de los dos millones que salieron de Egipto y emprendieron el viaje a la Tierra Prometida, llegaron. Como dice Priscilla Shirer: “Dos en dos millones”.

Son muchas la mujeres con las que transitan por el viaje de la vida junto a familiares, amistades, relacionadas, compañeras de trabajo, compañeras de estudio, etc. pero son pocas las que deciden realizar ese viaje con Dios. Y esto no ha de sorprendernos porque dice Mateo 7:13 que: “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”. 

En verdad todas hemos transitado por ella en alguna estación o etapa de la nuestra vida. Y otras siendo ya creyentes aun transitan en ella. En consecuencia andan como libres mas siguen siendo esclavas del sistema, mundo, lujuria, vicios y la carne.

La senda ancha es atractiva porque además de ofrecer gratificación instantánea, hay mas gente haciéndonos compañía y aparentemente tenemos el control de nuestra vidas, mientras que los caminos de Dios son inusuales y misteriosos.

No obstante, el viaje con Dios es sorprendente, emocionante, seguro y lleno de bendiciones. Solo tenemos que cederle el volante y el control del tren de nuestra vida, y les aseguro que valdrá la pena el viaje hacia una vida abundante. Si no, pregúntenselo a Josué y Caleb.

Oración: Amado Señor, me equivoqué de tren en el viaje de la vida. Ayúdame a seguir la senda estrecha porque ese es el que me lleva a la verdadera vida, la vida abundante que Tú nos ofreces. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Un Largo Viaje, MGándara – http://www.youtube.com/watch?v=ox8rUiFtArE