¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo (Lucas 10:36-37).

¿Has sido herida alguna vez? ¿De que te han despojado? ¿Sueños, ilusiones, pertenencias, familia, dignidad o respeto? ¿Te han dejado tirada? Dime, ¿Quién te asaltó? Y, ¿Quién te ha servido de apoyo y buen samaritano?

Que estos sucesos nos sirvan de lección. No podemos olvidar el dolor que sentimos, la mano amiga que nos ayudó, ni permitir que se endurezca nuestro corazón.

Para evitar o ayudar en situaciones como estas debemos ser buenas samaritanas. Pero no podemos ser el prójimo o la próxima de alguien si no nos aproximamos o acercamos; si no nos interesamos, y si no tenemos compasión de quien sufre y actuamos.

Amadas, recordemos nuestro dolor y hagamos la obra completa. Pensemos en la herida, despojada y caída como si fuéramos nosotras mismas. En lugar de aplicar el dedo acusador, la mirada altiva o el espíritu indiferente, refrenemos nuestros labios y compadezcámonos, no siendo que la “próxima” seamos nosotras mismas, y no hallemos una “buena samaritana” que nos socorra.

Oración: Padre Bueno, aleja de mí el espíritu duro, justiciero e indiferente. Que pueda yo compadecerme de los demás como si estuviera yo en su misma posición. Gracias porque Tú mano siempre está extendida para levantar al caído y Tú corazón dispuesto a perdonar y restaurar. Como indica la lectura de hoy, que pueda yo ir y hacer lo mismo. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Amigos, JCAlvarado – http://www.youtube.com/watch?v=T_Uw9kXbOcY

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