Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Juan 6:35).

A pesar de Israel ser el pueblo escogido, la niña de los ojos de Dios, su especial tesoro, y viendo una multitud de milagros portentosos, anduvo errante, cautivo de otros pueblos, esclavizado y vagando en el desierto por más de 40 años porque no se desprendieron del sabor de Egipto, símbolo de pecado.

El apetito de Israel seguía controlado por sus detrimentosos encantos, la falsa seguridad que le proveía la mesa de Egipto, y sus ojos continuamente miraban hacia atrás en lugar de hacia arriba, hacia su nuevo Rey.

Sin embargo, hubieron dos que dejaron atrás “permanentemente” el pasado y se extendieron hacia delante, puestos los ojos en Dios; Josué y Caleb. Estos comieron del maná siempre fresco de Dios, lleno de vitaminas espirituales y su fe fue fortalecida. Así se concentraron, confiaron y extendieron hacia lo prometido.

Aunque suele parecer más atractiva la mesa llena de calorías del mundo, te invitamos a cambiar de dieta. Te invitamos a darle la espalda a Egipto y comer del Pan de Vida que es Cristo el Señor.

Amada, no resistas a Dios, camina permanentemente en Su reino. No tienes porque vagar por el mundo errante, maltratada, esclava del pecado y trayendo pesar a tu vida, tu familia y el Cuerpo de Cristo. Si sigues la dieta y experiencia de Josué, Caleb y Ezequiel recibirás grande bendición: “Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel (Eze 3:2).

Oración: Amado Dios, mi anemia espiritual me ha arrastrado. Comeré más del Pan de Vida congregándome regularmente y alimentando mi espíritu con Tu Palabra. Sé que Tu dieta es mucho mejor que lo que el mundo me ofrece. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Pan de Vida, JAR – http://www.myspace.com/video/177165743/jesus-adrian-romero-pan-de-vida/7868753

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