“El SEÑOR tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría,  en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo”  (Sofonías 3:1).

Cuánta alegría me da este pasaje! Este es mi verso favorito del libro de Sofonías y va precedido de otros tres versos igual de hermosos. ¿Por qué me gusta? Porque trae a mi mente y corazón una hermosa imagen de mi Todopoderoso Dios en el cual Él se muestra a su pueblo: ¡Un Dios que canta!

El libro de Sofonías es todo destrucción, juicio y castigo a causa de que el pueblo de Dios se había corrompido, había abandonado a su Dios y ni siquiera tenían temor del castigo que les vendría como pago por su mal andar.

Muchas veces nosotras como hijas de Dios nos comportamos de igual manera y nuestro Dios de amor nos busca, nos reprende, nos llama al arrepentimiento y cuando es necesario nos disciplina a causa de su deseo de que seamos solamente para Él.

Hay tantas cosas que engañan nuestro corazón, que nos enamoran, que nos distraen y hacen que nuestra devoción por Dios se apague. El deseo de nuestro Dios no es que vivamos así; Él quiere que recordemos sus hechos estupendos, que proclamemos su grandeza, que recordemos el bien que ha hecho a nuestra alma y que nuestro afecto sea sólo para Él.

Nuestro Dios nos llama a pureza, a rectitud, a limpiarnos de nuestros ídolos y a consagrarnos a Él. Esto es lo que Él esperaba de su pueblo. Esto es lo que él hoy espera de nosotras.

Dios no solo trae la disciplina, la corrección y el castigo sino que también nos trae promesas de restauración.

¡Oh que gran gozo habrá de experimentar su pueblo cuando su Dios no esté enojado con ellos! Este Dios, poderoso guerrero, estará en medio de ellos, y cual valiente que celebra la victoria obtenida en grande batalla, dice que cantará.  Si… ¡Dios cantará! se regocijará con cantos de júbilo al saber que sus hijos respondieron a su disciplina y como resultado sus corazones se volvieron a Él.

¿Quiere esto decir que a Dios le importa mi carácter? ¿Qué le importa la calidad de relación que tengo con Él? ¿Qué espera que yo cambie a causa de su disciplina cuando quebranto sus mandamientos? Si, a Él le importa y celebra la victoria suya sobre mi yo y mi restauración para venir a acercarme a Él con canción. ¡Mi Dios canta! ¡Canta de amor!

Oración: Amoroso Dios, gracias porque en tu corrección hay bálsamo y ungüento  de restauración. Que pueda yo llenar Tu corazón de gozo y cánticos al verme enteramente consagrada a Tí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Gozo Del Gran Rey, SGreen – http://www.youtube.com/watch?v=aRnr3xAg8RU