“¿Pues qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (Job 2:10b).

En la antigüedad los judíos pensaban que el sufrimiento era para los malos y que Jehová solo bendecía a los buenos.  Hoy también, al igual que ellos, cuando nos llegan los momentos de aflicción se nos hace difícil pensar que Dios pueda tener planes “tan malos” para nosotras.

Por la Biblia sabemos que no solo somos bendecidas cuando nuestras despensas están llenas, cuando nuestros cuerpos rebozan de salud o cuando nuestros corazones se desbordan de felicidad. Tenemos también que aprender que las aflicciones son “Las Bendiciones No Deseadas”  de Dios para sus hijos.

Ellas vendrán en la medida de Dios, nunca serán mayor ni menor de lo que necesitamos, pues vendrán en la Justa Medida de Dios para nosotras.

Acerquémonos pues a Dios en medio de ellas, clamémosle a Él y gocémonos en medio de la tribulación para que a través del dolor Dios lleve a cabo Su maravilloso y perfecto plan en nosotras. Por medio de ellas también, Él cumple Sus propósitos en nuestras vidas.

En el valle del sufrimiento Job mantuvo su confianza puesta en Dios; en vez de quejarse por tan grande vicisitud, adoró a Jehová, no pronunció maldición alguna y como resultado, Satanás, su acusador, fue humillado y  Job fue doblemente bendecido.

Si te encuentras en el valle del dolor, confía como Job en el Dios Soberano; en el único Dios que tiene control de TODO. Recuerda que Él no dejará para siempre caído al justo; a Su tiempo, cuando Dios haya completado la tarea en tu vida, te levantará y te llevará como a José al Palacio del gozo y de la alegría.

Oración: Dios Soberano, en medio del dolor, ayúdame a quitar mis ojos de las circunstancias y fijarlo solo en Tí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Todo Obra Para Bien, BGuzmán – http://www.youtube.com/watch?v=HvBqgPkKn0Q