Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. (Salmo 3:3)

Esta mañana desperté tarareando el coro del muy conocido himno  Me Glorío en Jesucristo.  En realidad no recuerdo lo que dicen las estrofas del himno en sí y tampoco recuerdo más que una línea del coro –me glorío en Jesucristo– pues las veces que he cantado la canción la proyección ayuda bastante. Sin embargo, cuan dulce sorpresa fue escuchar una y otra vez el que mi gloria es Cristo y pensaba que quizás eso es lo que David quería decir cuando exclamó con gozo: “mi gloria, y el que levanta mi cabeza.”

El apóstol Pablo en 1 Corintios 1:31 menciona algo parecido “El que se gloría, gloríese en el Señor”-   entonces, muy cómoda en mi cama me preguntaba, ¿qué quiere decir eso de gloriarse en el Señor? ¿cuáles son las implicaciones? ¿cómo se gloría uno en Dios?

Si miramos de nuevo el Salmo 3:3 podemos palpar el gozo en las palabras de David: Dios es su gloria. Dios es su alegría; Dios es su fuerza; Dios es quien le ayuda. Al leer a Pablo en 1 Corintios 1:26-31 notamos un mayor énfasis al mirar el contexto en dónde está el verso. Pablo hace notar que Dios no escogió a los sabios y poderosos y nobles de este mundo, sino que escogió a lo necio y débil y vil para que nadie se crea merecedor de su gracia. Dios lo hizo así para que sus llamados disfruten el hecho de que Cristo es su sabiduría,  justificación, santificación, y redención.  Esto es lo que produce el gozo y es esto lo que alegra el corazón, el saberse llamado por un Dios maravilloso quien ha provisto todo en sí mismo para que nos enorgullezcamos de Él, para que le miremos sólo a Él y para que nuestro deleite y gratitud sean sólo de él.

Me parece que  1 Corintios 1:31  menciona la frase “como está escrito…”  ¿qué y dónde se escribió acerca de esto?  Quizás Pablo se refería al pasaje en Jeremías 9:23-24 No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

David, Pablo y Jeremías hacen notar que la gloria del hombre, su alabanza, orgullo, regocijo y satisfacción no está en lo que cree ser ni en lo que puede lograr por sí mismo. El contentamiento se encuentra en la persona de Dios, en conocerle, en buscarle y en vivir agradecidos porque este Dios ha llamado y ha provisto redención en Cristo.

Puedo entonces gloriarme en Cristo en el día de hoy en la medida en que me deleito en él, en que me lleno de alegría por la obra hermosa que hizo en la cruz para ganar mi salvación; me glorío en Cristo cuando lo único que deseo es a él y cuando mi acción de gracias es sólo de él.

Oración: Dame, oh Dios, un corazón cuya única gloria seas Tú; dónde mi satisfacción, mi orgullo, gozo y gratitud estén centrados en la obra de Cristo por mí. Que el saberme que pertenezco a un Dios tan asombroso y maravilloso como lo eres Tú haga de cada uno de mis días, de cada una de mis batallas, un lugar en donde brilles Tú. ¡Tú eres mi gloria! ¡Tú eres mi Dios!

Alabanza Sugerida: Portador De Tu Gloria, AdelBosque – http://www.youtube.com/watch?v=9NMdj3zI4QM&feature=related

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