En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. (Proverbios 17:17)

No hay cosa más deliciosa que tener amigos. Esto lo digo con toda seguridad ya que aún el casarse implica amistad previa. No podemos pasarnos una vida al lado de alguien que no es nuestro amigo, ¿no crees?

Esto me llevó a entender lo limitado de mente y corazón que es el pensamiento que dice: “conocidos muchos, amigos pocos… los cuento con los dedos de la mano”. Siempre he dicho que mi mayor tesoro está en mis amistades. Tengo muchas, muchísimas y por todas daría la vida, segura de que ellas también lo harían por mí. Mas, no es algo tan simple como suena, sino que es algo que requiere de mucho trabajo.

Proverbios 4:23 nos advierte que guardemos nuestro corazón, ya que de él mana la vida. Es decir, si le entregamos nuestro corazón a cualquiera, seguramente éste terminará roto, y llegará el día en que la amargura y la decepción no nos dejarán vivir, tal como he visto en muchos casos.

Pero por otro lado, la misma Biblia en Mateo 13:44 nos enseña sobre el Reino de los Cielos, y nos dice que hay tesoros por los que vale la pena darlo todo. La amistad es una expresión del Reino de los Cielos aquí en la tierra, así que cuando conozco a alguien, procuro conocerle a fondo de modo que encuentre el tesoro escondido que hay en su corazón y una vez logrado, me esfuerzo para que vean mi tesoro y así podamos ser amigos. Pero no cualquier clase de amistad, sino esa clase de amigos que son para siempre, aquellos que trascienden las edades, fechas, lugares y problemas; de eso se trata la amistad.

Si sigo, te darás cuenta que no hay manera de ser amiga de alguien sin involucrar a Dios y sin usar la Biblia, por tanto, quien nunca ha tenido intimidad con Dios y quien nunca ha leído la Biblia, probablemente tiene pocas amistades verdaderas. No porque leer la Biblia te asegure tener amistades, sino que la Biblia te ayudará a conservarlas y poner un fundamento bajo cada amistad para asegurar que ésta tenga vida por largo tiempo, y lejos de ser algo “lindo” entre 2 personas, sea algo que alimente el corazón como el combustible que enciende un motor.

Por eso soy “la grinch” de todas las festividades impulsadas por la mercadotecnia y la emoción, y días como hoy, en los que la amistad se celebra y no se demuestra. Es de sabios tener amigos, pero éste implica trabajo, pues tenemos la obligación de alimentarla durante todo el año, como la amistad diaria de Dios con nosotras.

Cuando entrego mi corazón veo un futuro al lado de mis amistades y planeo, la disfruto y gozo, tal como lo hace Dios con nosotras. La amistad “no es casual” ni algo que se tenga que ganar como la confianza. Es algo que se decide y se da sin garantía alguna, pero con la plena convicción de que dará buenos frutos. Cuando no, como la higuera con la que se topó Jesús, tendrá que ser cortada a causa de su esterilidad. Pero la amistad verdadera no tendrá que ser cortada ya que mientras se alimente con el corazón; aquel del cual mana la vida y con la palabra de Dios; agua de vida, ¿que puede salir mal?

Por tanto, si vas a regalar algo, mejor guarda tu corazón y regala vida a tus amistades. Sé una amiga y hermana de acuerdo a los planes de Dios. ¿No te parece?

Oración: Padre Amado, gracias porque Tú regalo es para todo el año y toda la vida; Jesucristo, y con él la vida eterna. Gracias porque siempre serás mi Padre, y Jesucristo mi Señor, hermano y amigo. Que pueda yo cultivar amistades día a día que se proyecten para la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Padre Que Siempre Soñé, AZavala – http://www.youtube.com/watch?v=7MfFKypPhCg

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