Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. (Lucas 1:26-27)

Allí en una humilde casa de Nazaret; de donde no podía haber salido nada bueno (Jn 1:45-46), – como en las profundidades del océano – vivía una humilde y simple joven, inapropiada a los ojos humanos y aun personales para ser una mujer de relevancia. 

Después de todo ¿que podía ofrecer una pobre joven a la sociedad, y con que podía presentarse ella ante su Dios? Su ofrenda era la ofrenda de los pobres; 2 palominos (Lc 2:21-24).

  • A los ojos del pueblo María era la insignificante esposa de un carpintero (Mt 13:55,57)
  • Para sí misma; una sierva inmerecedora del favor de Dios (Lc 1:48)
  • Mas para Dios; “bendita entre las mujeres” (Lc 1:28).

Aquí se cumplen dos verdades:

  1. Samuel 16:7 – Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
  2. 1 Corintios 1:27 al 29 – Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

Cuando Dios buscó rey para Israel, hizo llamar al menor de los hijos de Isaí; al que apacentaba ovejas, el único que Isaí no había llamado y presentado como opción delante de Samuel: a David (1 Sam 16:1, 11). A éste Dios tomó del redil, de detrás de las ovejas, para que fuese príncipe sobre el pueblo de Israel;.. (2 Sam 7:8). Así mismo tomó Dios a María de una insignificante ciudad de Galilea, de adentro de su casa (Lc 1:28). ¡Del anonimato mundanal al estrellato celestial!

Sí, no importa donde estemos, Dios nos encuentra, saca a la luz y pone en alto. Y aunque nosotras nos descalifiquemos ni tengamos valor a los ojos del mundo, para Dios no hemos pasado desapercibida. Para él somos una perla preciosa. El nos honrará.

Oración: Padre, gracias porque Tú ves en lo íntimo de nuestro corazón y conforme a Tus riquezas en gloria nos bendices y honras. Aunque no hay nada de valor en mí, te entrego lo más preciado: mi vida a Tú servicio Señor. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Con Manos Vacías, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=lniAvLM7an0