Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lucas 1:38)

La respuesta de María es para dejar a cualquiera atónita. Cuando nos detenemos a pensar en TODO lo que ser escogida por Dios para esta misión significaría en su vida… en mi caso creo que Jonás me hubiera quedado pequeño para correr; Ana me hubiera quedado corta para llorar; y la viuda me hubiera dado por los tobillos implorando favor.

Aunque el encargo fue una sorpresa para María, su contenido no. María como estudiante seria de las Escrituras conocía todo lo que se decía tocante al Mesías; su vida, pasión y muerte. Ella sabía “muy bien” lo que le esperaba y resueltamente se asió del Dios de su Salvación, aceptando como toda una mujer de entereza, y con la mejor disposición del mundo, ser ese recipiente bendito. ¡Que Agallas!

La asombrosa respuesta de María, lejos de ser una decisión emocional y trasnochada, por su Magníficat (Lc 1:46-55) y posterior conducta a lo largo de los evangelios, estuvo llena de convicción, confianza y aún gozo en Su Salvador.

María como Jesús, afirmó su rostro para enfrentar la vía dolorosa y la caminó junto a su hijo; a su salvador, sin jamás retroceder ni quejarse. El asombro y agradecimiento expresado por el privilegio de su elección para esta delicada misión la fortaleció y equipó para este alto llamado y honor.

Tú y yo también hemos recibido un alto llamado y tenemos el alto honor de servir a Dios. Al igual que María y Pablo debemos “participar de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,..”(2Tim 1:8).Si confiamos en élsaldremos más que victoriosas para la honra de Su gloria.

Oración: Padre Bendito, ¡que ejemplo! Necesito fortalecer mis músculos espirituales para que en el momento que me sorprenda la prueba, poder estar lista. Aun tengo mucho que aprender. Ayúdame. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Eres Mi Protector, Maranatha – http://www.youtube.com/watch?v=zAMvXFyw37A