Estaba también allí Ana, profetisa de edad muy avanzada. Y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. (Lucas 2:36-37)

Podía ser bien éste el canto de Ana, mientras servía a Dios en el templo día y noche: “Gozo hay, sí en servir a Cristo, gozo en el corazón; cada día él da poder, me ayuda a vencer, y da gozo, gozo en el corazón”.  

Ella, no se reveló enojada contra Dios en el momento de perder a su esposo; más bien este hecho marcó el inicio de una vida de servicio fiel.  Luego más adelante, no tomó la edad y sus limitaciones, como una excusa para dejar de servir; a pesar de todo, siguió sirviendo. ¡Puso sus dones al servicio del Señor cada día de su vida! ¡Qué ejemplo a imitar!

Todas nosotras, también hemos recibido del Señor a lo menos un don, por lo cual, TODAS podemos ser útiles a nuestro Dios en algo. ¡Si estamos vivas, tenemos todavía la oportunidad para trabajar!

No hay que ir lejos, en el lugar en que nos encontramos, pongamos nuestras capacidades a su disposición, no consideremos ningún obstáculo como motivo para no hacerlo. No perdamos el tiempo.  

¡Debe ser el Señor, quién provoque en nosotros, los sentimientos más intensos de amor y devoción! Querer agradarle, debe ser el motivo para buscar ser útil, para querer servirle.  El todo lo ha hecho, y todo lo merece.

Comencemos pues, sigamos trabajando, cantemos, como Ana hubiera cantado: “Gozo da servir a Cristo”.

 

Oración: Amado Dios, fortalece nuestros cuerpos, quita todo impedimento, para que nuestras vidas estén en disposición de servirte, y hacerlo de tal manera, que podamos algún día llegar a ser ejemplos para otros de fidelidad y abnegación a Tí. Danos este privilegio. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza Sugerida: Mi Amor Por Tí, Peregrinos y Extranjeros – http://www.youtube.com/watch?v=aPSxiJP_8jI