Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,.. (Hebreos 2:14)

La escena de la crucifixión estuvo repleta de crisis; la crisis del Hijo del hombre, la crisis del hombre, la crisis del mundo, la crisis de satanás y la crisis de la muerte.

La crisis del Hijo del hombre: El momento había llegado; la justicia de Dios se descargó sobre Jesús a causa del  pecado del mundo. En un momento, Cristo sufrió la paga que merecieron nuestros pecados por toda la eternidad. Y oímos su voz clamar: Dios mío, Dios mío ¿porque me has abandonado?

La crisis del hombre: En la cruz el destino del hombre fue eternamente impactado. ¡Es una decisión de vida o muerte! En la cruz, los pecados son juzgados y puestos delante o detrás de nosotras para siempre. Eterna comunión y compañerismo con Cristo o eterna separación.

La crisis del mundo: Durante la pasión el mundo mostró la depravación y extensión máxima  de su maldad. Es el punto decisivo donde debe escoger entre el Hijo de Dios o seguir al maligno y la vanagloria de la vida. ¡Una decisión de vida o muerte!

La crisis de satán: Fue la hora en que Satanás mostró su más alto grado de maldad… y en ella misma quedó atrapado. Allí fue herido con un golpe mortal en la cabeza. Así Cristo derrotó al que tenía el imperio de la muerte y rompió y desató sus ataduras. 

La crisis de la muerte: En la Cruz se efectúa la batalla campal contra la muerte. En ella Cristo anuló el acta de los decretos que había contra nosotras, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz. Y despojando a los principados y potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Final y victoriosamente se produjo en la cruz… LA MUERTE DE LA MUERTE. Sorbida es la muerte en victoria. ¡Gloria a Dios! ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15:55) ¡Oh que amor que inmenso amor, el de mi Salvador!

Oración: Padre, gracias porque Cristo venció el pecado, la muerte y Satanás. Gracias porque fue mi sustituto en la cruz, y por él tengo vida eterna. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza Sugerida: Vuelve, Peregrinos y Extranjeros – http://www.youtube.com/watch?v=Jfcqo8oXFjE