Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios. (Salmos 55:12-14)

Creo que la mayoría sabemos por experiencia lo que es una traición. Por definición, traicionar es valerse de prácticas deshonestas para lograr un determinado propósito. Así un “traidor” usualmente alberga sentimientos de odio, amargura, envidia, celos y resentimiento. Tuerce la verdad, difama, habla a espaldas, confabula y miente para lograr sus fines.

Interesantemente una de las palabras usadas para definir traición es desleal, y desleal a su vez significa; malvado, felón y Judas. Lamentablemente existen muchos Judas que buscan la oportunidad (Mt 26:16) para ejecutar su plan malvado.

Nadie jamás hubiera pensado que justo dentro de los 12 discípulos hubiera podido haber un traidor. Pero tristemente para el traidor no existen los lazos de amistad ni familiares que valgan.

La Palabra de Dios da pocos detalles en cuanto al motivo exacto de la traición de Judas, pero además de sustraer dinero de la bolsa (Jn 12:6) y oponerse en Jn 12:4-5 a la mujer que derramó el perfume sobre Jesús, existe un hecho que termina de confirmar la traición por “avaricia”…  el haber vendido a Jesús por 30 piezas de plata; el precio establecido para un esclavo. Para Judas el evangelio era una utilidad económica; un negocio.

No nos cabe duda que para Jesús hombre fue muy doloroso; no fue un particular sino uno de sus discípulos, que juntos comunicaban en su ministerio terrenal y andaban en amistad que lo traicionó. Me hace pensar en aquello con quienes hemos compartido tanto y luego nos hieren profundamente, o a quienes herimos nosotras por no ser sinceras o callar ante la verdad; eso también es traición. El Salmo 55 nos confirma que el dolor provocado por un amigo o familiar es mucho más fuerte que el de un enemigo o conocido.

Amadas, una Maestra del Bien es una mujer íntegra, transparente y fiel. “En todo tiempo ama a la amiga y es como una hermana en tiempo de angustia”. Que Dios nos libre de agendas ocultas y perversas, y nos ayude a ser verdaderas amigas y hermanas.

Oración: Amado Dios, examíneme y pruébame y ve si hay en mi camino de perversidad. Líbrame de codiciar ganancias deshonestas y de ser desleal a mis amigas, hermanas y tu evangelio. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza Sugerida: Un Vaso Nuevo, Desconocido – http://www.youtube.com/watch?v=RZAic_0wNns