¿Y qué más diré? Pues el tiempo me faltaría para contar de…Barac…Quienes por la fe…siendo débiles, fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. (Hebreos 11:32-33)

Una de las épocas espirituales más tristes de la historia de Israel fue el período que se narra en el libro de los Jueces, cuando había muerto la generación de Josué y creció otra que no conocía al Señor ni recordaba las grandes obras que Él había hecho; según la Biblia en aquel tiempo “cada cual hacía lo que bien le parecía a sus propios ojos” tal como ocurre en la actualidad con muchas mujeres que se denominan cristianas.

Como era de esperarse, esa nueva generación se apartó del Señor e hicieron lo malo ante Sus Ojos;  así vemos que una y otra vez, el pueblo desobedecía al Señor; El los disciplinaba permitiendo que otras naciones los oprimieran y, entonces, ellos clamaban a Él por misericordia, y Dios les levantaba un juez que los defendía de sus enemigos. Entre esos jueces, se encuentra Débora la profetisa, “una madre en Israel” como la proclama el cántico de Jueces 5.

Contrario a lo que las feministas  -que se han insertado en las filas cristianas- pretenden enseñarnos sobre un aparente rol de liderazgo no bíblico de este personaje, descubrimos en la Palabra que ella nunca se atribuyó tal papel; y más aún, cuando leemos el capítulo 11 del libro de Hebreos que ha sido denominado el “Gran Salón de la Fama de la Fe” nos percatamos de que allí se menciona a Barac –el líder militar a quien Débora se sometió- en lugar de hacer mención de Débora.

El papel que Débora jugó en los capítulos 4 y 5 del libro de los Jueces fue más bien de “ayudadora” conforme su diseño dado por Dios (Gen. 2:18) cuyo original en hebreo viene de la palabra “EZER” la cual es también utilizada en múltiples ocasiones para referirse a Dios mismo como nuestro Ayudador.

Así encontramos que ella ayuda a Barac a entender el llamado de Dios (Jue.4:6-7); ante la solicitud de ayuda de Barac, ella accede (Jue.4:8-9) y su respuesta se centra en Dios cuando le dice que el Señor entregaría al enemigo en manos de mujer (ella no se refería a sí misma, como lo demuestra el desarrollo de la historia); más adelante, vemos que “Débora acompañó a Barac” y no lo contrario (Jue. 4:10) mientras que toda la organización del ejército fue responsabilidad de Barac y no de Débora; luego en el versículo 14 la encontramos estimulándolo a lograr la obra de Dios, no de Débora ni de Barac como declara el versículo 23 “ese día Israel vio a Dios derrotar…”.

Cuando Débora desempeñó su papel de “ayudadora” dando apoyo al líder militar Barac, estaba llevando a cabo su misión de “Dadora de Vida” tal como ella misma proclama en el Jueces 5:7 llamándose “una madre en Israel”.

Amadas, pidamos a Dios que nos haga mansas y humildes de corazón  para que, como Débora sirvamos de ayuda, apoyo y estímulo a nuestros esposos y a nuestros líderes espirituales centrándonos en todo  momento en que Dios sea glorificado, en lugar de enfrascarnos en una lucha de poder en nuestros hogares, iglesias, lugares de trabajo y la comunidad, que solamente nos desgasta, destruye nuestras familias y deshonra el nombre de Dios, nuestro Divino Diseñador.

Oración: Señor, perdóname por buscar mi propia voluntad y querer ejercer dominio sobre aquellos a quienes me has llamado a someterme, ayudar y ser liderada. Renueva mi mente para conocer Tu Buena Voluntad que es agradable y perfecta. En Cristo te lo ruego. Amén.

Alabanza Sugerida: Solo a Ti, MGandaray AZavalahttp://www.youtube.com/watch?v=fY-fTuaRqA0

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