Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (Génesis 3:6)

Con la mujer, Dios terminó la obra maravillosa de Su creación. Su deseo fue dejar a al hombre y la mujer como empresarios y mayordomos de su recién terminada obra. El plan de trabajo fue presentado por Dios con instrucciones claras y precisas a fin de que ellos pudieran poblar la tierra y establecer su señorío en ella.  Pero en el contrato había una cláusula (Gn 2:17) o nota de advertencia escrita con letras grandes: “;..mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.

El rol principal de la Mujer era complementar a Adán; ser su ayuda y esposa, y segundo; ser madre, cargos de honor. Pero por la ingenuidad de la mujer ante la atractiva oferta del enemigo, el mundo perfecto que Dios había creado pronto se volvió un caos. Al escuchar al tentador, ella violó la cláusula y comió del único árbol que Dios había prohibido e involucró también a su esposo. Así la mujer de Adán se constituyó en la PRIMERA PECADORA.

Pero afortunadamente la historia no quedó ahí. En Génesis 3:16 ella es ratificada en su rol de ayuda y esposa, y en Gn 3:20 en el de madre. ¡Gloria a Dios! Nuevamente la Mujer pudo ver la luz de un futuro y una esperanza, al darse cuenta de que ella, una culpable pecadora, tendría la nueva oportunidad de servir al Dios de gracia, misericordia y perdón. Así su nuevo nombre –Eva- reflejaba su restauración en el papel maravilloso que tuvo y que tendría en la trama de historia de la humanidad; DADORA DE VIDA.

Cómo Eva compartimos la sentencia de muerte. Pero en la inexplicable misericordia de Dios él nos ha extendido su gracia mediante la oportunidad de:

  • Dar vida mediante el alumbramiento
  • Crear una buena base para la sociedad mediante la crianza de tus hijos
  • Ser la corona de tu esposo
  • Ser la vida de tu hogar
  • Impartir vida espiritual a la perdida y quebrantada de corazón
  • Enseñar a las más jóvenes a ser Maestras del Bien

Oración: Padre, gracias porque Eres amplio en perdonar. Gracias por esta nueva oportunidad. Cierro mis oídos al mundo, mis ojos a la tentación y retomo el propósito que Tú trazaste para mí como mujer, siendo una “dadora de vida”. En el nombre de Jesús, Amén. 

Alabanza Sugerida: Nadie Como Tú, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=hZcx0Z4Xa2Q