Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (Génesis 3:6)

A las mujeres nos encanta ocupar el primer lugar. Parece que lo heredamos de Eva. Ella tuvo su buena ración de primeros lugares: primera mujer, primera esposa, primera madre, etc. ¿Cómo se habrá sentido ella bajo la atención constante y tierno cuidado de su esposo? ¿Se habrá malcriado? ¿Cualquiera no? ¿Cómo te sentirías tú si todo gira a tu alrededor? Tal parece que Eva se acostumbró tanto al primer lugar que fue también la Primera Pecadora.

Todo parecía indicar que en el Huerto no había nada que temer. Todo aparentaba brindar seguridad y confianza; no había más personas y los animales estaban todos sujetos a Adán y Eva. No obstante la advertencia de Dios en Gn 2:15-18 contiene elementos que parecen una advertencia de peligro: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;  mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Las palabras “guardase, mal y morirás” son indicativas de problema y aviso de tormenta. Dios le advirtió justamente sobre lo que él sabía que iba a suceder, y no falló. Más bien el que sí falló fue Adán, de “guardar” a su costilla, y de “no comer” del árbol del bien y del mal. Diariamente se nos presentan situaciones en las que debemos elegir que decisión tomar. Se nos presentan ofertas atractivas que apelan a nuestros sentidos y emociones, y retan nuestra voluntad.  Lo que en un principio pudiera parecer una ganancia, diversión o placer, suele salirnos luego “muy” caro.

Satanás siempre pintará la hierba del otro lado más verde, el marido de otra mejor que el tuyo, la casa más grande, el carro más nuevo, los hijos más obedientes, la iglesia más consecuente, el trabajo mejor,  y el pecado “blanco”. Sobre todo, Satanás te hará pensar que Dios es injusto restringiéndote de lo mejor de la vida. Amada, no muerdas la manzana, no muerdas el anzuelo, que Satanás te va a prender y freír en tu misma astucia e ignorancia. El no cambia, su estrategia es la misma.

Irónicamente Eva tuvo que morir para aprender a cederle – y ahora con mucho dolor – el primer lugar a Dios, su esposo y sus responsabilidades. Amadas, debemos morir al yo para que Cristo viva y reine en nuestras vidas. Ya han habido “muchas primeras” tontas, engañadas, etc. como para nosotras seguir tropezando con la misma piedra.

Oración: Padre, gracias porque Tú nos adviertes claramente sobre el peligro. Perdona mi falta de atención y obediencia a Tu Palabra. Gracias porque de las experiencias ajenas y propias he aprendido que sí debo ser la primera, pero en OBEDIENCIA. En el nombre de Jesús, Amén. 

Alabanza Sugerida: Me Entrego a Tí, ABosque – http://www.youtube.com/watch?v=1W1uRUxZIRQ