Entonces Saúl mandó tropas para que vigilaran la casa de David. Se les dio la orden de que mataran a David cuando saliera a la mañana siguiente, pero Mical, la esposa de David, le advirtió: “Si no te escapas esta noche, te matarán por la mañana”. Así que ella lo ayudó a salir por una ventana, y él huyó y escapó. Luego ella tomó un ídolo y lo puso en la cama de su esposo, lo cubrió con mantas y puso un cojín de pelo de cabra sobre la cabeza  (1ra. Samuel 19: 11-13).

Dice un viejo refrán que “de buenas intenciones esta empedrado el camino hacia el infierno”, dándonos a entender que no solo “la intencion es lo que cuenta”, sino que tambien las mismas deben estar acompañadas de las acciones correctas.

Algo similar se presenta cuando Mical, hija del Rey Saul, y esposa de David intenta salvarle la vida a su esposo. ¿La intencion detrás de la acción?  Buena, pero… hay una pieza que no encaja en todo esto: El uso de un ídolo para lograr los fines.

Hay una realidad innegable en el matrimonio entre David; un hombre conforme al corazón de Dios, y esta joven Mical; hija del rey Saúl: Había ídolos en aquel hogar.  ¡Idolos en la casa de un siervo de Dios!..  No nos asombremos, de igual manera pudiese haber ídolos presentes en nuestras vidas y hogares. Y es que un ídolo pudiese representar cualquier cosa que en nuestra vida pudiese quitar el lugar que corresponde a Dios. Admitamos que como seres humanos fuimos originalmente creados con la necesidad de venerar y adorar algo o alguien. ¡Con cuanta facilidad nos dedicamos a forjar sustitutos de Aquel que merece toda nuestra verdadera adoración!

Con mucha mas frecuencia tambien, al igual que esta joven Mical podemos usar esos ídolos, ocultarlos y disfrazarlos para aparentar justificar ciertas conductas y procederes.  Podríamos descuidar nuestra relación con Dios por estar enfrascadas en buenas acciones, y hasta en ministerios o iniciativas buenas que pudiesen ser nada mas y nada menos que ídolos disfrazados. En esto pudiésemos no ser tan diferentes a la joven de nuestra historia.  

¡Cuidemos nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros hogares y nuestras acciones para que honren a Quien verdaderamente se lo merece! Al Dador de la vida: A nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Oración: Amantísimo Dios,perdona nuestro proceder. Admitimos con todo nuestro corazón que te hemos fallado muchas veces ocultando ídolos en nuestras vidas y hogares, que han tomado el lugar que Te corresponde. Revela a nuestro corazón cuales son para que podamos eliminarlos para siempre. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza Sugerida: Al Único Que Adoro, Face2Face – http://www.youtube.com/watch?v=V925OpQEoeo