Pero cuando llegaron para llevarse a David, descubrieron que lo que estaba en la cama era sólo un ídolo con un cojín de pelo de cabra en la cabeza. ¿Por qué me traicionaste así y dejaste escapar a mi enemigo? —le reprochó Saúl a Mical. —Tuve que hacerlo —contestó ella—. Me amenazó con matarme si no lo ayudaba. (1ra. Samuel 16-17)

Al leer esta historia, recuerdo esa famosa frase de Hamlet,  “ser o no ser… esa es la cuestión”.  Al parecer en el caso de Mical diríamos que su disyuntiva tendría que ver con “mentir o no mentir”.  Es obvio que eligió mentir, diciéndole a su padre el rey Saúl que su esposo David le habia amenazado con matarla si no le dejaba ir. Mical quiso estar como decimos nosotras “bien con Dios y con el diablo”.

Hizo creer a David que le hacía el favor de proteger su vida ayudándole a escapar.  De esa manera quedaba como una “esposa fiel” delante de él.  Sin embargo, tampoco le convenía quedar mal con su padre; el rey Saúl.  Me imagino que Mical no quería “quemar sus barcos” dejando abierta una posibilidad de permanecer en palacio por si acaso atrapaban y mataban a su esposo.  Es por eso que nunca admitiría a Saul que fue ella quien ayudó a David a escapar.  

¡Cuanta falta de integridad había en esta joven mujer! Si hizo esto estando perdidamente enamorada de David, ¿cuánto mas no haría si no lo estuviese? Esto me pone a pensar en como nosotras infinidades de veces preferimos mentir de forma solapada con tal de no quedar mal ante los demás, para no cerrar las puertas.

La Biblia nos manda en Colosenses 3:9 a “no mentirnos los unos a los otros”. Es por lo tanto un acto de valentía de parte nuestra el exhibir siempre la verdad, aunque nos cueste. Esto, mis amadas, es algo difícil de hacer, dado que vivimos en un mundo en el cual cada día debemos mantener una postura firme ante nuestros valores cristianos no negociables. 

Sin embargo recordemos lo que nos dice el Apóstol Pablo: “no se nos ha dado un espiritu de cobardia, sino de fortaleza, de amor y de dominio propio” (2 Tim  1:7).  ¡Vivamos para Cristo! ¡Mantengamos firme nuestra profesión!

Oracion: Señor, ayúdame a mantenerme firme cuando tenga que tomar una decisión o enfrentarme a una situación que comprometa la calidad de mi vida espiritual. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Supe Que Me Amabas, MGándara – http://www.youtube.com/watch?v=KRaPgHkEWkI