Y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. (Jueces 4:5)

La regla número uno de la amistad es cubrir o suplir lo que a la otra falta (Pr 17:9).  En este sentido, las amigas son un maravilloso tesoro. Son tantas las áreas de necesidad de la mujer, que se hace sumamente importante que aprendamos a escoger nuestras amistades y brindar la nuestra, basada en el principio de la bendición mutua (Gn 12:2).

La amistad es uno de los grandes recursos espirituales a nuestra disposición. Bien dice Pr 18:24 que: amigo hay más unido que un hermano. No podemos hacer de la amistad una nube de personas sin rostro que nos sirven un tiempo y luego desaparecen. La verdadera amistad  tiene rostro, nombre y apellido, y perdura a través del tiempo. Nos reta a crecer; nos lleva de lo superficial a lo significativo, y contribuye a la profundidad de nuestra alma y experiencia espiritual.

Debemos hacernos de amigas que tengan principios bíblicos, que valgan la pena escuchar y que nos señalen nuevos senderos que nos eleven a niveles más altos de pensamiento, cuidado y obediencia… Amigas verdaderamente sabias.

Así en los momentos cuando la vida nos parezca incierta y confusa, nos hace falta una Débora; una mujer sabia. Según Jue 4:5 Débora acostumbraba sentarse debajo de la palmera. Allí los hijos de Israel traían sus confusiones, temores y preguntas. Los traían porque reconocían su sabiduría, y ella además de prestar un oído paciente, amigo y atento, les proveía dirección y respuestas, y les ayudaba a encontrar la luz al final del túnel.

Tal como haría una buena amiga, en Jue 4:6 Débora confronta a Barac con el mandato divino que éste había desatendido, a lo cual él responde: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré (Jue 4:8). Ella entonces ni corta ni perezosa dijo: Iré contigo;.. (Jue 4:9). Débora comprendió su temor, y sin más, le apoyó y afirmó yendo con él. Así nuestras amigas verdaderas nos afirman y dan valor cuando hemos perdido la confianza en nosotras mismas y se nos la baja el autoestima, y nos acompañan en los caminos pedregosos de la vida.

Amadas, necesitamos amigas verdaderas, amigas sabias y mujeres de fe y discernimiento espiritual en nuestras vidas. ¡Cultivémoslas! Ellas con su sabiduría y consejos espiritualmente atinados, aclararán nuestra confusión y disiparán nuestro temor.

Oración: Amante Señor, gracias porque Tú Eres el mejor ejemplo de un amigo verdadero. Ayúdame a encontrar y ser una Débora. Que puedo yo enumerar mis amigas, invertir en ellas, y suplir mutuamente nuestras deficiencias en un espíritu de humildad y sabiduría divina. En el nombre de Jesús, Amén. 

Alabanza Sugerida: Siempre Seremos Amigos, Rojohttp://www.youtube.com/watch?v=9zErU5P8xvU