Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. (Éxodo 15:20-21)

Todas conocemos a alguna persona que como dicen comúnmente “es el alma de la fiesta”. Es aquella que enciende la fiesta, y cuando llega revolotea y alegra todo.

María la hermana de Moisés y Aarón, cruzó el desierto y el Mar Rojo con todo el pueblo. Junto con ellos caminó, y participó de todos los sustos, dificultades y bendiciones de la travesía hacia la tierra prometida. Vivió los mismos percances, y fue mucho lo que tuvo que soportar a través del tiempo escuchando las murmuraciones en contra de sus hermanos.

María fue un gran apoyo para sus hermanos y es probable que fuera la que vigiló al arca que tenía a su pequeño hermano Moisés (Ex 2:4-8). Ella es aquella que camina junto a nosotras a través del tiempo, de las noches oscuras, días amargos e invierno frío. Nos acompaña en la travesía de la vida y sufre junto a nosotras sin desesperarse.  Nos apoya incondicionalmente y alegra nuestros días.

Cuando el pueblo de Israel finalmente cruzó el Mar Rojo, ella sin perder tiempo y con pandero en mano cantaba alegremente, y encabezó la celebración incitando al pueblo de Israel a “cantar a Jehová”  (v.21) por Su victoria sobre los Egipcios.

Todas necesitamos una María que nos alegre y ayude a cantar y celebrar cuando nuestras gargantas secas y cansadas de llorar se les olvida entonar canción. ¡Gloria a Dios! por las María que en medio de la multitud de problemas y contrariedades, nos alegran la vida y recuerdan las misericordias de Dios.

María cambió la escena de lamento en gozo. Aunque lloró con ellos, también les ayudó y recordó lo que era sonreir y cantar. Así las María de nuestra vida nos traen un cántico nuevo, gozo y esperanza. Aunque toda la vida no es una fiesta, ellas con su alegría, nos ayudan a hacer camino al andar.

Oración: Amado Padre, Gracias porque amigas como María son un refrigerio para nuestra alma triste y agotada. Gracias porque en días sombríos su buen humor nos desenfoca de la pesadumbre y hace sonreír. ¡Que don mas precioso! Bendícelas ¡oh Señor! para que sigan siendo no solo el alma de la fiesta, sino la fiesta de nuestras almas. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Has Cambiado Mi Lamento, MWitt  – http://www.youtube.com/watch?v=8UKcmyGW4ak