… y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes (Lucas 8:2-3).

De María Magdalena aprendemos que la amistad verdadera mas allá de ser social es profundamente espiritual.  A ésta se le nombra 14 veces en la Biblia. Es la mujer mas mencionada del Nuevo Testamento con excepción de María la madre de Jesús.

María Magdalena era una mujer de una posición económica privilegiada. No solo apoyó el ministerio de Jesús personalmente sino que lo apoyaba de sus propios recursos (Lc 8:1-3). Sobresale en los evangelios porque jamás se fue de su lado. Estuvo de principio a fin permaneciendo aun en los momentos mas funestos (Jn 19:25); cuando le crucificaron, cuando le traspasaron el costado, en la tumba (Jn 20:1), y entre las primeras que lo vieron resucitado (Mc 16:9, Jn 20:11-18).

María Magdalena es nuestra amiga íntima; aquella amiga que sabe “todo” de nosotras; nuestras luchas, dolores, infortunios y alegrías. Comparte con nosotras un nivel de intimidad tal que la convierte en nuestra amiga del alma. En su presencia podemos pensar en voz alta y descubrir todos nuestros secretos. Con ella no existe la defensiva ni las caretas. Nos identificamos plenamente sin el temor de que nuestras intimidades salgan a luz o sean explotadas.

Ella conoce nuestros momentos más bajos así como los más altos dándole a la amistad una profundidad como la de David y Jonatán (2 Sam 1:26).

Con María Magdalena nos comunicamos sin palabras y entendemos sin explicaciones. La valoramos profundamente y respetamos reverentemente. Nos acompaña en nuestra travesía espiritual, siente nuestros problemas y bendiciones como si fueran suyos y permanece con nosotras hasta el final. Es la clase de amiga que cualquiera anhelaría. ¿Crees que existe? Yo estoy segura que sí.

Oración: Amado Señor, gracias por el conjunto de amigas que traes a nuestras vidas. Me doy cuenta que cada una tiene algo diferente que contribuir y son muy necesarias para nuestro desarrollo personal y espiritual. Sé que María Magdalena existe, porque me la diste a mí. Gracias ¡Soy muy afortunada! En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Amigos, JCAlvarado – http://www.youtube.com/watch?v=VqsoVUowiI8