Bendito sea Jehovah tu Dios, que se Agradó de ti para ponerte en el trono de Israel! Por causa del eterno amor que Jehovah tiene por Israel, te ha constituido rey, a fin de que practiques el derecho y la justicia. (1ra de Reyes 10:89)

Es indiscutible que el Rey Salomón  fue y ha sido el hombre más sabio en el  mundo. Basta con leer el libro de Eclesiastés para comprobar sus amplios conocimientos sobre la carrera de la vida. Esta  increíble sabiduría llego a motivar a que un interesante personaje llamada solo como “la reina de Saba” decidiera conocer personalmente a Salomón, llevándole regalos y ofrendas, pero sobre todo muchas preguntas a las cuales él respondió en su totalidad.

Sin embargo la porción que mas me llama la atención es en la cual ella reconoce al Dios que le dio tan alto conocimiento a Salomón. Ella expresó: ¡Bendito sea Jehovah tu Dios! que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel. Sin embargo  me llama la atención que en ningún momento luego de reconocer al Dios de Salomón  ella tomó una decisión por creer en ese Dios verdadero el cual había reconocido en la vida del rey. Simplemente se maravilló y se marchó.

¿Cuántas veces hemos visto personas que reconocen la grandeza, la misericordia o el amor de Dios, pero simplemente se quedan en la condición de “admiradores”  pero nunca deciden creerle de todo corazón? Reconocer quien es Dios es el primer paso para acercarnos a él, sin embargo si solo nos quedamos allí estamos olvidando lo más importante: Creer y aceptarle como Señor.

Si aun no has aceptado a Jesús como Salvador, no te quedes admirándole desde lejos, él está cercano y te regala la oportunidad de dar ese gran paso de fe; creer en el gran Dios y alcanzar vida eterna. Si ya lo reconociste y has creído en él cómo Salvador de tu vida, recuerda que el mismo Dios que llenó de sabiduría al rey Salomón es el mismo que está dentro de tu corazón y es el mismo que te dará todas las herramientas necesarias para cada una de las decisiones que tengas que tomar en tu vida.

Oración: Dios, no solo reconozco que eres el Dios verdadero sino que decido creerte y aceptarte como Señor de mi vida. Perdona mis pecados, acéptame como tu hija y lléname de Tu amor, de Tu sabiduría y de Tu paz. Por Cristo Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Canción de Esperanza, Peregrinos – http://www.youtube.com/watch?v=8HD2znTSF4w