Cuando los mensajeros llegaron a Carmelo, le dijeron a Abigaíl: —David nos ha enviado para que la llevemos a fin de que se case con él.  Entonces ella se inclinó al suelo y respondió: —Yo, su sierva, estaría encantada de casarme con David. ¡Aun estaría dispuesta a ser una esclava y lavar los pies de sus siervos!  Así que enseguida se preparó, llevó a cinco de sus siervas como asistentes, se montó en su burro, y fue con los mensajeros de David. Y se convirtió en su esposa. (1ra Samuel 25: 40-42)

“Y fueron felices para siempre….”  como diría el final de un cuento de hadas.  La historia de David y Abigaíl es una de mis favoritas. Es una historia de liberación… de redención… Una muestra más de la misercordia de Dios actuando en la vida de sus hijos.

Pero esta es una historia real, con personajes que afrontan situaciones reales.  Abigaíl, con fortuna heredada de su fallecido esposo, estaría empezando una nueva aventura: Casarse con un “enemigo del gobierno”, un valiente “guerrillero” que acompañado de un contingente de hombres acampaba de un lugar a otro en los bosques, huyendo de sus enemigos y conquistando territorios.

A pesar de todo esto, Abigaíl creía en el mismo Dios de David.  En versos anteriores, ésta le declara lo siguiente: “Aun cuando lo persigan aquellos que buscan su muerte, su vida estará a salvo al cuidado del Señor su Dios, ¡segura en su bolsa de tesoros! ¡Pero la vida de sus enemigos desaparecerá como piedras lanzadas por una honda!  Cuando el Señor haya hecho todo lo que prometió y lo haya hecho líder de Israel. (1ra Sam 25: 29-30).  Ella confiaba en que Dios bendeciría a su futuro esposo, y estuvo dispuesta a seguirle a pesar de la vida tumultuosa que vivía.  Esta joven mujer incluso llegó a ser cautiva luego de una de estas tantas batallas (1 Sam 30:5). No todo fue color de rosa para ella

¿Y tú, mi amada hermana y amiga?… ¿Alguna vez has sentido como que Dios “cometió un error” al concederte al esposo o prometido que tienes hoy? ¿Crees que es incierto el futuro que te espera junto a tu actual o futura pareja? o ¡puede que ni siquiera sepas si llegara a tu vida o no aquél esposo por el que tanto has estado orando!  En cualquier caso, te recuerdo que lo principal es poner todo asunto en las manos del Señor y confiar en que él tiene control de tu presente y de tu futuro.  Entrégale al Señor tu Dios, tu Creador, las piezas del rompecabezas de tu vida.  Él sabrá cómo ponerlas en su lugar y completar su obra a su debido momento.  

Oracion: Padre en estos momentos ponemos en Tus manos aquellos matrimonios que están pasando por momentos de dificultad. Ponemos en Tus manos a todas aquellas “Abigaíles” que aun esperan porque Tu obra sea completada en sus vidas. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Tú Eres Mi Dios, AdelBosque – http://www.youtube.com/watch?v=fHFfILz9KSY&feature=related