Yo, pues, lo dedico a Jehová; todos los días que viva será de Jehová. Y adoró allí a Jehová (1 Samuel 1:28).

No había nacido cuando se hizo la promesa, y al  nacer, al tiempo indicado, lo llevó al templo y cumplió lo prometido:

                                          ¡ERA DE JEHOVÁ ESTE NIÑO!

Ana, no reparó en los tiempos en que vivía, sí eran difíciles o sí la maldad estaba en aumento y pudiera ejercer una influencia negativa en su hijo, ella tomó una decisión: Este hijo sería de su Dios todos los días de su vida.

Su determinación fue la pauta a seguir en la crianza de su hijo, era de su Dios, e hizo todo lo que tenía que hacer para asegurar que así fuera.

Nuestros hijos, también son de nuestro Dios, y armadas con la misma determinación, debemos de instruirles en  el hogar, a obedecer y amar a nuestro Dios, a tenerle como el bien más preciado y a no tener los valores del mundo como valores a seguir o apreciar.

Para esto,  nosotras tenemos primero que tener a nuestro Dios como el bien más preciado, y al mundo y sus deseos como algo sin valor.

La generación venidera está en nuestras manos, nuestro Dios lo ha dispuesto así, TODOS LOS DÍAS QUE VIVAN SERÁN DE NUESTRO DIOS, actuemos conforme a esto.

Una nueva generación de hombres de Dios se levantará, el nombre de nuestro glorioso Dios será proclamado por ellos con poder y gloria. ¡Será posible sí!  Hagamos entonces lo que Ana: “Yo pues, lo dedico a Jehová, todos los días que vivan serán de Jehová

Oración: Amado Dios Eterno ayúdanos, danos fuerzas y sabiduría para instruir a nuestros hijos, nietos, sobrinos y alumnos de tal manera, que sean hombres y mujeres tuyos, que te amen y sirvan, dando ejemplo a todos. Tuyos son, nos los has dado, en nuestras manos están y te los devolvemos. En el nombre de Jesús te lo imploramos, amén.

Alabanza Sugerida: Hosanna, Hillsong – http://www.youtube.com/watch?v=j6xHR3t9e-I