De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella (Mateo 26:13).

María la hermana de Lázaro obtuvo la promesa de ser incluída en los evangelios por su “buena obra”.  Preparar a Jesús para Su sepultura fue una ofrenda de olor fragante para Dios. Esta buena obra debía servir de baluarte, monumento, y recordatorio a las generaciones siguientes del amor, ejemplo y fidelidad de una mujer que honró a Jesucristo.

Nuestras obras tienen un valor. 1 Cor 3:13-14 nos recuerda: “La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa”.

En pago y cumplimiento de las promesas del Señor, 60 años después Juan hace mención de María en su Evangelio, y su ejemplo como monumento fe, ha servido de inspiración a muchas para una vida de servicio y entrega a Dios. Que su ejemplo nos enseñe:

  • A escuchar atentamente y estar prestas para hacer la voluntad de Dios.
  • Que la fragancia de una “buena obra”: es costosa, valiosa, de grande estima, y un legado que durará para toda la vida.

Como Maestras del Bien propongámonos dejar monumentos de fe de modo que seamos recordadas como mujeres que amaron y sirvieron a Dios de todo corazón.

Oración: Señor, gracias por tenerme digna de servirte. Que mi entrega produzca obras que permanezcan. En Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Oh Tu Fidelidad, MVidal – http://www.youtube.com/watch?v=gpt39fsuCng&feature=related