… Cosa de estima el fruto del vientre (Salmos 127:3)

¡El fruto del vientre de la mujer es bendito! El maravillado Salmista dijo en el Sal 139:13 y 16 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Mi embrión vieron Tus ojos, Y en Tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Los hijos eran motivo de gran regocijo y celebración puesto que la vida del judío giraba en torno a la familia; trabajaban, adoraban y compartían juntos. Ser madre era el anhelo y realización de cada mujer por:

1. Orden y deseo natural (Gen 1:28)

2. Evitar menosprecio (Gen 29:31, 1 Sam 11:1)

3. Provisión de heredero (Gen 15:3)

4. Ser recipiente de la bendición de Dios (Sal 127:3-5)

Por esto mujeres estériles como; Sara la mujer de Abraham, Ana la mujer de Elcana, y Elizabeth la mujer de Zacarías se volvieron a Dios, al dador de la vida en su deseo de concebir. Y este debe seguir siendo el deseo natural de toda mujer.

La maternidad no es una estrategia para retener a un hombre, obtener beneficios del gobierno o asegurar una herencia. La maternidad es un don de Dios que dignifica a la mujer, le provee de familia y le permite proyectarse en la sociedad. Amada, retén al hijo de tus entrañas. Si no has podido concebir, derrámate ante Dios sabiendo que Su respuesta, será lo mejor para el propósito que tiene en tu vida. Considera comoMaestra del Bien, la oportunidad de ser la madre de algún niño desamparado.

Oración: Padre, gracias por la oportunidad de ser madre. Que pueda yo valorar tan grande don y privilegio del mismo modo como Tú me has reconocido y amado a mí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: La Niña de Tus Ojos, DCalvetti – http://www.youtube.com/watch?v=fvzk_2z3qwY