Después de que el espíritu de rencor se introdujo en el corazón de Saúl, David tuvo que vagar por el desierto acompañado por seis hombres. Eran los días de la fiesta del esquileo, cuando era costumbre el intercambio de regalos. Así que David envió una comisión al rico Nabal para que les enviara alimentos. Pero como Nabal les respondió ásperamente, David se lleno de ira y se preparó para tomar por la fuerza la comida y acabar con la casa de Nabal. (1Samuel 25:21-42)

Esta tragedia fue evitada por Abigaíl, esposa de Nabal. Ella preparó comida para los hombres de David, pero más que la comida, fueron las sobrias palabras de esta gran mujer las que evitaron un gran desastre.

Abigail nos enseña:

  1. Humildad: Ella e humilló delante de un forastero como David postrando rostro en Tierra. (1Samuel 25: 23,24)
  2. Franqueza: Abigaíl no trató de excusar a su esposo Nabal, sino que reconoció su insensatez. (1Samuel 25:25)
  3. Prudencia: Abigaíl fue prudente, pues le dijo a David cosas que le agradaban para aplacar su ira. (1Samuel 25: 28,29). “Toda mujer prudente procede con sabiduría” (Proverbios 13:6).
  4. Fe: Esta es la mejer joya de Abigaíl. Ella sabía que las promesas de Dios con respecto a David se cumplirían (1Samuel 25: 30-31). Su fe la llevo a pronunciar palabras de advertencia (v.31) Asimismo hay mujeres creyentes llenas de la misma fe de Abigaíl que pueden hablar a nuestras conciencias y advertirnos cuando estamos actuando mal.
  5. Sumisión: No era agradable para Abigaíl vivir en cuevas y preparar comida para 6 hombres aunque con la ayuda de sus 5 siervas (1Samuel 25:41). Pero ella se sometió a la voluntad de Dios con una admirable expresión de sumisión: “He aquí tu sierva que será una sierva para lavar los pies de los siervos del señor”

Cristo nos dio el mayor ejemplo de sumisión (Juan 13:14-15). ¿Estamos dispuestas a lavar los pies de los siervos de nuestro Señor? Debemos considerar a los demás como superiores a nosotras mismas (Filipenses 2:3).

Oración: Padre Celestial, que la humildad, franqueza, prudencia, fe y sumisión formen parte siempre de nuestro carácter cristiano y que nos llenen por completo a fin de que todas lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efe 4: 13). Por Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Poder de Tu Amor, IRosario – http://www.youtube.com/watch?v=F_BHv8po-1U

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