Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra (2 Reyes 5:1).

En las Escrituras tenemos historias de grandes mujeres de Dios que demostraron su fe en circunstancias muy adversas y triunfaron. También tenemos grandes mujeres anónimas (sus nombres no se registran) que con sus palabras y acciones generaron grandes milagros.

Al hablar de una “muchacha”, eso nos indica que era muy joven. La Biblia nos dice que fue llevada cautiva por bandas armadas a Siria; país con constantes confrontaciones con su país de origen, Israel.

Para aquellos que no tienen un corazón temeroso de Dios, esta acción violenta y cruel, los hubiera llenado de rencor y odio, pues significaba separación de sus seres queridos, sus costumbres y tradiciones. Sin embargo, esta muchacha estaba dispuesta a ayudar, aún a aquellos que la tenían de esclava. Ella conocía al Dios verdadero, el Dios de Israel, el cual por medio de su profeta Eliseo, había hecho grandes milagros. Era por tanto una joven con mucha fe.

Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y le tenía en alta estima porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Naamán acudió al rey de Siria, y le declaró diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. Y le dijo el rey de Siria: Anda, vé, y yo enviaré cartas al rey de Israel  (2 Reyes 5:1-4).

El resto de la historia es preciosa, pues esta joven con su acción no solamente propició la curación de este general, sino que en el proceso se quebrantó el orgullo de Naamán quien salvó su alma, pues creyó para siempre en el Dios verdadero. Implica también la felicidad familiar, pues es muy difícil convivir con alguien con lepra. La señora de Naamán debió estar muy agradecida de esta muchacha. Y volvió al varón de Dios (Eliseo), Naamán y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay dios en toda la tierra, sino en Israel… (2 Reyes 5:15). Los efectos colaterales son inmensos, pues los siervos de Naamán también fueron impactados, pues sus palabras a Naamán así lo demuestran (2 Reyes 5:13).

Joven, si quizás estás pasando por alguna situación difícil como la sierva de Naamán, no te desanimes. Confía en tu Señor y procura que en todo momento el nombre de Dios sea glorificado por medio de tu testimonio. El te dará la victoria.

Oración: Amado Dios, pongo en Tus manos a las jóvenes para que Tú pongas sabiduría, valentía y sobre todo seguridad y confianza en Tí, sabiendo que todas las cosas que le pasan al creyente les ayudan a bien. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Toque de Tu Gloria, IValdez – http://www.youtube.com/watch?v=D1fsFSYVEnU