Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. (1 Juan 2:16-17)

Durante estos últimos años las mujeres hemos estado siendo bombardeadas por una cantidad de mensajes publicitarios y de otras índoles, donde sin cesar se presenta un prototipo de mujer perfecta.

Según estos patrones, las mujeres deben ser atractivas, inteligentes, preparadas, cultas, divertidas, de buena apariencia. En fin, un largo listado de condiciones que la sociedad suele imponer.

Pero, ¿qué de las verdaderas cualidades que debe tener una mujer para agradar a Dios? Es hora de entender que no somos de este mundo (aunque habitemos en el). El Señor nos llama a vestirnos de mansedumbre, prudencia, decoro, humildad y amor.

Permite que estas características sean las que describan tu carácter. Que seas distinguida por ser la más inteligente, por ser una mujer en la que brillen esas virtudes de una sierva de Dios, que los demás puedan ver el amor del Padre en tí, que sepan que eres prudente en cada situación,

que sepas dar consejos llenos de sabiduría e que infundir paz a los que te rodean. La mujer ideal es la que cumple la voluntad de su Padre Celestial.

Oración: Señor, permíteme cada día vivir bajo Tus parámetros y ser la mujer ideal que Tú esperas. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Mas de Ti, DMoen – http://www.youtube.com/watch?v=p1_1S4ag4qw