… pero yo y mi casa serviremos a Jehová. (Josué 24:15)

Lidia era una gentil convertida al evangelio por la predicación de Pablo en su primer viaje misionero. Esta residía en Tiatira (Hechos 16:14), aunque por sus negocios y viajes constantes tenía una casa en Filipos, Europa (Hechos 16:40).

Es obvio por Hechos 16:15 que Lidia no solo tenía una casa en Filipos sino también una familia. Aunque no se ofrecen detalles de la misma, todo parece indicar que Lidia que no era casada, puesto que era inusual en su cultura que una mujer casada estuviera involucrada en negocios que requirieran ausentarse habitualmente por períodos de tiempo de su casa.

No obstante, el pasaje de Hechos 16 en los versos 15 y 40 hablan de “su casa”, “su familia” y “en casa de Lidia”, lo cual pudiera implicar que ella era viuda, y que su familia probablemente eran sus hijos ya crecidos y los criados. Todos quienes producto de su testimonio siguieron sus pisadas de conversión a Cristo y bautismo.

¡Qué testimonio más poderoso cuando toda una familia sigue nuestros pasos viniendo a los pies de Cristo! No podemos ignorar las palabras de Jesús en Marcos 6:4 sobre que: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”. De modo que la conversión de Lidia a más de ser real y evidente fue ¡espectacular!

Amadas, esto es lo que se llama una verdadera transformación. Por los resultados producidos en su familia podemos deducir que el cambio y el gozo en la vida de esta mujer fueron concluyentes en la vida de los suyos. ¡Qué bendición! ¡Oh si nuestro testimonio fuera tan poderoso que pudiera ganar a los nuestros! Ese ha de ser nuestro mayor objetivo.

Oración: Padre Bueno, ayúdame a abrazar Tu evangelio y la vida cristiana de modo tal, que pueda tener la bendición de ganar a toda mi familia para Ti. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: He Decidido Seguir a Cristo – http://www.youtube.com/watch?v=E0jFy1nOAN8